La paralización de un cierre ganadero en la sierra de Celadilla aviva el conflicto entre Zalla y Mena

Vista del cercado. / MENA
Vista del cercado. / MENA

La Diputación iniciará un expediente sancionador contra los burgaleses que empezaron el vallado, en un punto que la medición GPS define como vizcaíno

SERGIO LLAMAS ZALLA.

Dos años después del anterior encontronazo, la cumbre del monte Espaldaseca, en la sierra de Celadilla, vuelve a ser motivo de conflicto entre el Ayuntamiento de Zalla y el Consistorio burgalés del Valle de Mena. El jueves agentes de la Ertzaintza y personal de la Diputación acudieron hasta su cima para solicitar la paralización de un cierre ganadero que vecinos de la pedanía menesa de Ayega realizaba en la zona, límite territorial entre ambas provincias, en un punto que los dos municipios defienden como suyo.

La Diputación efectuó ayer una medición con GPS sobre el terreno en el que se han hincado una veintena de estacas de acacia, formando un vallado de unos 210 metros, y manifestó que se trata de una zona de monte de utilidad pública propiedad del Ayuntamiento de Zalla. Además, anunció que, una vez confirme la identificación de los responsables del cercado, residentes en Burgos, iniciará un expediente sancionador y les dará un plazo de 48 horas para su retirada De lo contrario, ejecutará los trabajos y les girará los gastos junto con la valoración de daños. De manera paralela, el agente forestal ha realizado un oficio de denuncia.

En 2015 ambos municipios ya mantuvieron un rifirrafe cuando la pedanía de Ayega trató de montar un cercado para el ganado en esta zona, lo que causó la indignación de varias asociaciones vizcaínas que defendían su valor natural (es de interés prioritario europeo), cultural (podría albergar vestigios de trincheras de las guerras carlistas) y recreativo (al ser muy usado por los senderistas).

Cierre biosanitario

El concejal de Medio Ambiente y Ganadería del Valle de Mena, David Sáinz-Aja, defendió que tras revisar in situ los trabajos topográficos realizados a mediados del siglo XX por los Ayuntamientos de Mena, Zalla, Gordexola y la Diputación foral «no hay duda de que la titularidad es de Ayega». Según explicó, el cierre biosanitario evitaría que las cabañas vizcaína y burgalesa puedan transmitirse enfermedades. Cuenta con una subvención de la Diputación Provincial de Burgos (8.400 euros) y podría tener una extensión de 3 kilómetros, aunque no impediría el tránsito de montañeros, ya que tienen previsto habilitar «los pasos pertinentes». De hecho, actualmente trabajan en un proyecto de rutas de montaña.

Su homólogo en Zalla, Manu Maestre, criticó que no se ha hecho un estudio de impacto ambiental sobre los efectos de ese cierre y denunció que sus responsables «actuaron a las bravas, sin asegurarse de por dónde discurren los límites de ambos municipios», y utilizaron «sin autorización» unas pistas para el tráfico rodado propiedad de Zalla. Maestre señaló que supieron de la actuación un día antes, gracias a la filtración de un vecino de Ayega. Además, reivindicaron que llevan «dos años» enviando comunicaciones al Consistorio de Mena sobre esta cuestión «sin obtener respuesta». «Nos parece muy grave y nos reservamos la posibilidad de emprender acciones legales», añadió.

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