«Han hecho virguerías con la madera», alaba el padre Barturen

S. LLAMAS BARAKALDO.

El 27 de enero, cuando termine la misa de las 19.30 horas, el órgano de San Vicente volverá a tronar desde las alturas. Sobre el teclado estarán las expertas manos del padre Pascual Barturen que, además de reconocido organista, fue feligrés del maestro que creó el instrumento. «A Aquilino Amezua le conocí personalmente en los últimos años de su estancia en Bilbao», recuerda el hombre, que recientemente ha ofrecido conciertos a los teclados de instrumentos reconocidos internacionalmente en lugares como Madrid o Buenos Aires.

«Externamente, el órgano ha quedado precioso, como una joya. Han hecho virguerías con la madera», alaba Barturen, que ya ha podido tocar el instrumento después de la reforma. Recuerda que en estos casos el concertista debe adaptarse al instrumento y no al revés. El experto señala, además, que a nivel musical se trata de un órgano de nivel medio. «Es de tipo romántico, con sus limitaciones, y por eso es mejor tocar temas melódicos y no cosas muy complicadas, pero nos va a permitir preparar un programa muy agradable para el público que es li importante», asegura.

Con Raimundo Flores

Barturen advierte de que en la mitad de las obras del concierto le acompañará «un gran trompetista», Raimundo Flores, con quien recientemente ha actuado en Madrid para la inauguración de una campaña de recogida dirigida a ayudar al Banco de Alimentos. «Va a tocar media docena de temas. Algunas serán melodías muy conocidas para el público», apunta consciente de que en Barakaldo está más extendida la afición por la música coral que la de órgano.

El célebre organista destaca la labor que han realizado los feligreses de San Vicente. «Hay un equipo muy animoso que ha sabido remover todo el asunto y tirar para adelante con la restauración», remarca.

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