Un vecino de Muskiz pone a la venta su coche en una web y le llegan tres multas de un turismo robado en Gandía

Un vecino de Muskiz pone a la venta su coche en una web y le llegan tres multas de un turismo robado en Gandía

El afectado,que nunca ha estado en la localidad valenciana, ha conseguido demostrar que el suyo no era el vehículo idéntico «al que doblaron las placas con los datos tomados del anuncio y realizaron alunizajes»

María José Tomé
MARÍA JOSÉ TOMÉ

Al principio pensó que era un error del agente de turno, quizás le había bailado un número al apuntar la matrícula. Pero cuando vio que la multa no era una, sino tres y tramitadas por otros tantos policías diferentes en días distintos... sospechó que había «algo raro» más allá de una mera confusión. Sobre todo porque este vecino de Muskiz jamás había estado en la localidad valenciana de Gandía donde, según las tres sanciones que recibió en su casa hace poco más de un mes, había estacionado su vehículo en zona prohibida, infracción por la que debía abonar un total de 150 euros. Tras librar una batalla burocrática, la Policía Nacional de la localidad valenciana le ha acabado dando la razón: su caso corresponde a un delito de suplantación de matrícula con un coche robado.

El turismo en cuestión es exactamente igual que el suyo: mismo modelo y color. Pero, ¿por qué alguien a 700 kilómetros de distancia eligió precisamente su matrícula? Luis lo tiene claro: por las fechas en las que se impusieron las multas acababa de anunciar su vehículo en una web de venta de coches «donde aproximadamente el 60% de las placas están visibles. Alguien con un coche robado busco otro idéntico, dio con el mío, le troqueló la matrícula y comenzó a hacer alunizajes», sostiene Luis que, aprendida la lección, ha decidido hacer público su caso para lanzar un consejo: «Nunca, jamás, pongáis un vehículo a la venta con la matrícula visible».

No le creían

A Luis (nombre ficticio) le han ayudado sus conocimientos en leyes como licenciado de Derecho para no tirar la toalla en su reclamación, que le ha supuesto un quebradero de cabeza y mucho tiempo desperdiciado en tratar de convencer a los responsables de la Policía local de Gandía de que su vehículo nunca había rodado por las calles de ese municipio. Lo primero que hizo fue investigar la calle donde se habían impuesto las multas, que resultó ser un mercadillo que se instala todos los domingos, cuando está prohibido aparcar en la zona. Las multas están fechadas en tres domingos consecutivos, lo que parecía apuntar a que el turismo había sido abandonado en la vía pública.

Tras sus pesquisas en la red, Luis acudió a la comisaría de la Ertzaintza de Muskiz para interponer una denuncia por suplantación de matrícula, en la que también hizo constar su sospecha de que el caso podría estar relacionado con la publicación del anuncio ‘online’. A continuación realizó sendos recursos de reposición ante el Ayuntamiento de Gandía por cada una de las multas recibidas, en las que hacía hincapié en que «ni yo ni mi vehículo, que está conmigo en Bizkaia, hemos estado en Gandía los citados domingos».

Afortunadamente, tras tener que bregar con algún funcionario incrédulo que creía que le estaba engañando para escaquearse de pagar la multa, Luis recibió buenas noticias: sus alegaciones fueron admitidas y el expediente, archivado. Resultó que el vehículo había sido robado el 13 de septiembre de 2016 y casi un año después sus ilegítimos propietarios decidieron ‘doblar’ las placas para cometer presuntamente varios delitos. Tras abandonarlo, el vehículo acabó trasladado al depósito municipal, donde ‘duerme’ desde el 6 de agosto -fecha de la última multa que recibió Luis- al «hallarse intervenido a disposición del grupo de Delincuencia Económica por una investigación en curso sobre el mismo», según consta en el expediente.

«Gracias a que sé algo de leyes, si no igual habría tirado la toalla. El encargado de mi expediente fue muy borde, no se lo creía y me amenazó incluso con meterme un ‘palazo’ de 300 euros si no hacía pronto pago», recuerda Luis, a quien los propios policías encargados de su caso le han dado la razón en sus sospechas. «La culpa es de haber publicado el anuncio en la web con el número legible».

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