Vallan el Hotel Miramar de Castro para evitar riesgos para bañistas y peatones

La obras arrancaron ayer. / H. R.
La obras arrancaron ayer. / H. R.

También se van a tapiar algunas ventanas y a asegurar la fachada del edificio, que está pendiente de ser derribado

HELENA RODRÍGUEZ CASTRO.

La Demarcación de Costas de Cantabria comenzó ayer las obras para asegurar la fachada y el entorno del Hotel Miramar de Castro Urdiales. Con sus cimientos asentados sobre parte de la playa de Brazomar, el edificio espera a que el Gobierno regional concluya los pasos necesarios para derribarlo. En 2006, el Ejecutivo decidió no solo no renovar la concesión que permitía su actividad, sino revocarla. A finales de 2017, la condena a la piqueta se confirmó.

Sin actividad desde 2013, la construcción se ha convertido en un peligro para viandantes y bañistas. El principal riesgo es la rotura y desprendimiento de los ventanales, así como la posibilidad de que personas ajenas entren en el hotel. «Hemos recibido denuncias de vecinos que alertan de que se mete gente por lo que se van tapiar las ventanas», adelantan fuentes municipales. Concretamente, se anularán todas las de la planta baja y las de todos los pisos de la fachada norte. Además, se retirarán las plaquetas de revestimiento que estén sueltas o deterioradas.

La obra suprimirá el paso peatonal que discurre por los soportales del bloque, lo que obligará a reconfigurar el tránsito por la zona. Tras el vallado, los peatones deberán circular por el carril bici y los ciclistas, por la calzada. En la zona de playa, se dejará un margen de 5 metros de ancho, y de 1,5 metros en la fachada sur. La actuación, que se realiza a petición del Consistorio, tiene un plazo de ejecución de un mes.

El año pasado fue el propio Ayuntamiento quien se hizo cargo de implantar algunas mediadas de seguridad, sobre todo, en los meses de verano. En esta ocasión, las labores van a ser asumidas por Costas. Tras varios años de procesos judiciales, la propiedad pasó definitivamente a manos de este organismo, que será el encargado de echarlo abajo.

Procesos judiciales

Tanto los dueños como los responsables municipales ha intentado salvar la emblemática construcción. Los primeros por vía judicial, los segundos con alternativas de uso. Finalmente, la imposibilidad de afrontar la inversión, de entre 1,5 y 2 millones de euros, así como la obligatoriedad de darle un uso público que no fuese posible establecer en ninguna otra parte, sentenciaron el hotel a la piqueta.

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