Los trabajadores de una empresa de Santurtzi se encierran para evitar su desaparición

El taller, fundado en 1975 y dedicado a la instalación de neumáticos, se trasladó al polígono El Árbol en 2013. / H. RODRÍGUEZ
El taller, fundado en 1975 y dedicado a la instalación de neumáticos, se trasladó al polígono El Árbol en 2013. / H. RODRÍGUEZ

El Ayuntamiento precinta Servasa por carecer de licencia de actividad y los diez empleados amenazan con una huelga de hambre

HELENA RODRÍGUEZ SANTURTZI.

Las instalaciones de la empresa Servasa, ubicada en el Polígono El Árbol, en Santurtzi, presentan una imagen desoladora. Pancartas en la fachada del edificio y los parabrisas de los vehículos de la plantilla alertan de que la firma no pasa por su mejor momento. La presencia de un precinto de la Policía municipal, e incluso de una patrulla, despejan cualquier duda. El jueves el taller fue precintado por orden del Ayuntamiento y desde entonces, los diez empleados y el gerente permanecen atrincherados en su interior. El motivo del cierre: carecer de licencia de actividad. Un trámite que puede parecer nimio, pero que esconde denuncias y sentencias judiciales desde 2013.

Servasa está especializada en neumáticos, tanto para turismos como para «vehículos profesionales, como los que trabajan en el Puerto», explica el gerente, Javier Simó. Fundada en 1975, hasta 2015 se asentaba en la carretera entre Zierbena y Santurtzi. En esa fecha se trasladaron al terreno empresarial de El Árbol. Ahí comenzaron los problemas. «El dueño de una parcela vecina nos denunció ante el Consistorio porque invadíamos su terreno. Incluso nos paralizaron la obra casi un año, hasta que presentamos un nuevo proyecto», recuerda el responsable. Las reclamaciones ante la institución local no cesaron y «la licencia de actividad nunca llegó», reconoce. «Teníamos que dejar el otro espacio, y como esto no se desbloqueaba, abrimos aquí con la esperanza de que el problema se solventara», admite Simó. No fue así. Las denuncias continuaron y, finalmente, los propietarios de Servasa acudieron, esta vez sí, a los tribunales para clarificar la situación de su parcela y si había o no invasión de la vecina.

En abril de 2017, la sentencia del juzgado de Primera Instancia de Barakaldo da por probado que las instalaciones del taller se extralimitan en 37 metros cuadrados. Por ello, les condena a pagar casi 10.000 euros. Era una buena noticia, si se tiene en cuenta que al parte contraria «pedía 420.000 euros de indemnización», apunta el gerente. El recurso del propietario llevó el caso a la Audiencia Provincial, que en abril condena a Servasa «a la demolición de la obra ejecutada sobre la parcela XVIII del Polígono Industrial El Árbol propiedad de los actores, reponiendo la finca invadida a su estado primitivo» y a pagar las costas. El documento, además, señala que los propietarios del taller han actuado «de mala fe». En uso de sus derechos, la parte contraria «ha pedido al Ayuntamiento que nos precinten la empresa o si no les denuncian por prevaricación», desvelan.

Negociación fallida

Javier Simó reconoce que el dueño del solar colindante está en su derecho de exigir que no se ocupe su terreno, pero critica con dureza que no quiera negociar. «Si es verdad que se ha ocupado, cosa que no veo clara porque no hay mojones, las medidas catastrales no coinciden con lo que tienen en el Ayuntamiento y muchas cosas más, vale, echamos abajo la rampa y reponemos lo invadido. Vamos de buena fe, no como dice la sentencia», argumenta antes de señalar que «lo que quiere ahora es que compremos su terreno». «Nos piden 720.000 euros, una cifra impensable». La posibilidad de apelar al Supremo se les antoja imposible, aunque sí han interpuesto un escrito ante la Audiencia Provincial en el que se solicita la aclaración de «varias confusiones». Se sienten «abandonados» por el Ayuntamiento, con quien se han reunido en varias ocasiones. «Dicen que ponen a nuestra disposición todos los medios, pero les hemos pedido un topógrafo ajeno a todas las partes para que haga mediciones definitivas y dicen que no. Quien ha hecho este plan especial para desarrollar el polígono son ellos».

El organismo municipal, por su parte, ha convocado a los trabajadores a una reunión hoy con el fin de darles todas las explicaciones oportunas relativas al cierre. «Tenemos familias, hipotecas y esto es injusto», lamentan. Algunos señalan con enfado al coche de la guardia urbana que vigila la empresa. «Nos ponen vigilancia casi las 24 horas, como si fuésemos delincuentes», lamenta Miren Iratxe, responsable de administración desde hace 30 años. A su lado, José Jesús, el más veterano, con 36 años en la firma, recuerda que «aquí las hemos pasado muy putas y nunca se ha echado a nadie, pero esto nos va a tumbar». Cerrar es una opción que no pasa por la mente de los responsables de Servasa, pero la plantilla lo tiene claro «si la situación se alarga, esto muere». Por eso han decidido, en bloque, que si el jueves, todo sigue igual, darán un paso más. «Haremos huelga de hambre», anuncian.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos