Talleres Gallarreta introduce la terapia con animales y una nueva sala multisensorial

Baloo nació en marzo de 2008 e interviene en distintas terapias desde el año 2009. / YVONNE FERNÁNDEZ
Baloo nació en marzo de 2008 e interviene en distintas terapias desde el año 2009. / YVONNE FERNÁNDEZ

Este centro especial de empleo, en Abanto, inició en octubre un taller para trabajar las emociones gracias a los fondos de la última Carrera Familiar

SERGIO LLAMAS ABANTO.

Desde hace casi ocho días Baloo enseña a las personas a trabajar las emociones. Ahora este Golden Retriever ha encontrado en el centro especial de empleo Gallarreta, ubicado en Abanto, a 24 alumnos inmejorables. Desde el 9 de octubre el can y la responsable de la terapia con animales, Nagore González de Ibarra, de la asociación Lauanka, acuden todos los lunes para trabajar con ellos cuestiones como la ansiedad, el miedo, la autoestima o la comunicación. «Nuestro objetivo era que aprendieran a identificar sus emociones, y evitar que se aíslen», explica Miren Ron, la psicóloga del centro y responsable del personal con discapacidad intelectual.

La terapia se desarrolla gracias a los fondos obtenidos durante la 8ª Carrera Familiar que organiza EL CORREO, y que se celebró en junio en Zierbena. Las sesiones, en dos grupos de doce personas, tienen lugar en una nueva aula multisensorial inaugurada ayer oficialmente, con motivo del Día Internacional de la Discapacidad.

En este espacio Talleres Gallarreta realiza actividades con el personal mayor de 45 años, que comenzó en el centro cuando este abrió hace casi tres décadas, y que supone un 35% de la plantilla. «Actualmente tenemos 73 personas: 30 están en el centro ocupacional y el resto forman parte del centro especial de empleo», detalla Ron.

En 2013 comenzaron a desarrollar actividades para retrasar el envejecimiento de la plantilla, primero físicas a través de un taller de expresión corporal, y luego cognitivas con una nueva aula de informática y talleres de lectura fácil. «Nos quedaba la parte emocional, que es muy difícil de trabajar porque es algo muy abstracto», detalla la psicóloga.

Animal entrenado

Ahí entran en juego Baloo y Nagore. «Es un perro que ha sido entrenado para participar en estas intervenciones. Es un ser vivo, lo que le hace una herramienta muy potente para el trabajo porque empatizan con él, ven cómo se comporta, cómo se comunica...» enumera ésta.

Sólo la entrada de Baloo en el aula consigue ya cambiar los rostros y los ánimos de los usuarios. Los ejercicios con él van desde escuchar sus latidos, hasta peinarle, darle una golosina o hacer que les dé la pata. Sin embargo, con él como excusa los trabajadores de Gallarreta hablan de sus relaciones, confiesan sus miedos y hasta hablan de los problemas que les surgen en el trabajo.

«Yo tengo ganas de que llegue el lunes para estar con él. Me da paz», explica Karmele, una de las usuarias. No es la única a la que el animal consigue emocionar. «Antes l perros me daban miedo. Ahora hasta les doy de comer», añade Jacinta.

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