«El sufrimiento ha merecido la pena»

La arteria luce desde hace semanas el nuevo mobiliario urbano. / S. O.
La arteria luce desde hace semanas el nuevo mobiliario urbano. / S. O.

Comerciantes de la calle Santa Eulalia viven con expectación y mejor ánimo el final de unas obras que han durado el doble de lo previsto

SILVIA OSORIO SANTURTZI.

La calle Santa Eulalia es una de las arterias más comerciales de Santurtzi. Céntrica y con unos 70 establecimientos, siempre ha sido una de las vías con más trasiego. Sin embargo, han sido dos años de obras, uno más de lo previsto, y vecinos y titulares de los negocios suspiraban por el final de los trabajos, que se alargaron por diversas complicaciones y el mayor deterioro de las canalizaciones bajo tierra, que no se tocaban desde hacía tres décadas. Ahora, ya con los últimos retoques y con una nueva y reluciente imagen que presenta desde hace semanas, los comerciantes y residentes del entorno ven las cosas de otro color, muy diferente al tono de crispación y enfado que ha imperado en esta calle en el último año y que llevó, incluso, a recolectar firmas en señal de protesta.

«El sufrimiento ha merecido la pena. Es normal que reneguemos de las obras porque son molestas, pero ahora la calle es otra», afirma Teresa García, gerente de Muebles Tevi, el establecimiento más antiguo, con más de 30 años de trayectoria. Los trabajos de remodelación, que se han ejecutado en toda la calle de manera integral y desde el principio hasta el final, se han hecho largos. «Eternos», precisa Victoria Martín, que está al frente del Estanco Carmen desde mayo de 2016, poco antes del inicio de la reforma. «A los comercios del día a día las obras igual nos han afectado menos, pero los que venden artículos más específicos han estado muy quemados», asegura.

Los residentes del entorno han sufrido ruidos, polvo, el trajín de las excavadoras... Los comerciantes, lo mismo, pero con el menor paso de viandantes, y por tanto, potenciales clientes que eso supone. «Hemos tenido zanjas delante de los comercios, pasarelas para pasar de una acera a otra... Es normal que una obra se complique. ¿A quién no le ha pasado en la cocina de su casa?», reflexiona Teresa, que incide en que a ella «le ha merecido la pena». El lavado de cara se nota. «Antes había poca luz, ratas, los saneamientos estaban fatal...», añade.

Jornada festiva

Este pasado sábado la calle celebró una jornada festiva organizada por Comercios Unidos y el Ayuntamiento con el objetivo de impulsar y de poner en valor a los locales de la zona, una iniciativa enmarcada en un programa de dinamización comercial anterior a los problemas surgidos con la obra y que ya se ha llevado a cabo en otros puntos comerciales del municipio que necesitan un soplo de aire fresco.

Los establecimientos de la zona acogieron la iniciativa con gran expectación y agradecimiento, ya que «han sido malos tiempos para todos. En Navidad fue horroroso; tuvimos un bajón de ventas bestial», recuerda el regente de un comercio que optó por mantenerse en el anonimato. La jornada, bajo el lema 'Vive Santa Eulalia, tu espacio comercial', animó la calle con hinchables, un tobogán acuático, sorteos... «Iniciativas así son positivas. La gente ha sufrido mucho; en la parte de arriba ha habido bastantes cierres. Ahí es desolador, aunque también han notado menos gente desde que se pusieron en marcha los ascensores de Larrea», asevera este comerciante.

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