Servasa suspende la huelga de hambre tras otra reunión con el Consistorio de Santurtzi

El gerente, Javier Simó, posa ante la nave precintada donde está encerrada la plantilla. / LUIS ÁNGEL GÓMEZ
El gerente, Javier Simó, posa ante la nave precintada donde está encerrada la plantilla. / LUIS ÁNGEL GÓMEZ

El Ayuntamiento se ha comprometido a hacer lo posible para solucionar el conflicto de lindes que tiene la empresa, ubicada en el polígono El Árbol

HELENA RODRÍGUEZ SANTURTZI.

La huelga de hambre que inició el jueves parte de la plantilla de la empresa Servasa, ubicada en el polígono de El Árbol de Santurtzi, ha durado poco más de 24 horas. La decisión de suspender el ayuno de protesta llegó después de que el representante de la firma y un portavoz de los trabajadores se reuniesen otra vez con responsables del Ayuntamiento de la villa marinera.

«Se han comprometido a poner todo de su parte parte para que el conflicto se solucione y podamos reabrir y ponernos a trabajar, que es lo que en realidad queremos», confirmó el gerente, Javier Simó. El gesto municipal fue respondido con la suspensión de la huelga de hambre, pero no así del encierro de los empleados, que hoy suma su décimo día.

Servasa, un taller especializado en neumáticos de todo tipo de vehículos, fue precintado el pasado 31 de mayo por orden del Consistorio. La tajante decisión se fundamenta en la carencia de la licencia de primera ocupación y de actividad. La firma ha funcionado durante varios años sin ambos permisos, que no habían sido expedidos porque se encontraba inmersa en un pleito con el dueño de la parcela colindante. Este les acusaba de invadir parte de su terreno.

«Queremos que el conflicto se solucione para poder reabrir y ponernos a trabajar»

El pasado mes de abril la Audiencia Provincial de Bizkaia confirmaba que el taller invadía la finca y les condenaba a derribar la parte del complejo que ocupaba la del vecino. Con la sentencia en la mano, el propietario del solar exigió al Consistorio el cierre de la instalación, algo que finalmente se hizo efectivo hace diez días.

Respetar la sentencia

El hecho de que ni la empresa, ni los técnicos municipales se pongan de acuerdo sobre la extensión del espacio que sobrepasa la instalación ha bloqueado la situación. También ha dejado de manifiesto algunas dudas sobre la reparcelación del espacio industrial, donde otras marcas ya habían tenido problemas de lindes y de servidumbres -como una tubería de gas- que no aparecían reflejadas en ningún plano. Con el ánimo de respetar la sentencia, la gerencia del taller ha encargado dos proyectos de derribo para echar abajo la rampa.

Desde el precintado de sus instalaciones los responsables del taller y la plantilla han sido una piña. «Solo pedimos que nos dejen trabajar. Están jugando con el pan de diez familias y causando un grave perjuicio», criticaban dos días después del cierre. Por el momento, y mientras los precintos sigan impidiendo el funcionamiento del taller, todos han decidido mantener su encierro. Aunque se vislumbra una pequeña luz al final del túnel.

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