La reunión entre Servasa y el Consistorio de Santurtzi no desbloquea el cierre del taller

El gerente, sentado en la zona que ha originado el problema. / L. A. G.
El gerente, sentado en la zona que ha originado el problema. / L. A. G.

Al menos dos de los diez trabajadores empezaron ayer una huelga de hambre como medida de presión

HELENA RODRÍGUEZ SANTURTZI.

Un representante de los trabajadores, el gerente y el abogado de Servasa se reunieron ayer con técnicos del Ayuntamiento de Santurtzi y con la alcaldesa, Aintzane Urkijo. El encuentro pretendía ser un intento de desbloquear la situación que vive la empresa, precintada el pasado día 31 por carecer de la licencia de primera ocupación y de la de actividad. Algo más de dos horas después, los representantes de la firma, confirmaban la falta de sintonía.

«Insisten en que no nos dan los permisos. No nos dejan muchas salidas», lamentó abatido el gerente, Javier Simó, quien calificó la entrevista como «muy dura y tensa». «La única que se ha mostrado afectada por nuestra situación es la alcaldesa», reconoció. Pese a todo, la desolación era tal que tanto él como el portavoz de los trabajadores confirmaron que empezaban una huelga de hambre. «Aún no hemos hablado con el resto, pero nosotros comenzamos el ayuno de protesta ya mismo».

Las instalaciones del taller, especializado en neumáticos de vehículos de todo tipo, fueron precintadas después de un cruce de denuncias con el dueño de una parcela vecina, que mantenía que se invadían sus terrenos. El pasado mes de abril, la Audiencia Provincial confirmaba que así era y obligaba a la empresa a devolver el espacio a sus condiciones originales.

Los responsables de Servasa han encargado dos proyectos de derribo, el último será entregado hoy a los técnicos municipales. El problema es que no hay acuerdo sobre la cantidad de metros que se invaden. De fondo, algo que Javier Simó no se cansa de repetir: «La reparcelación de este polígono industrial está mal hecha. El Consistorio hizo mal su trabajo, así que vienes aquí, plantas tu empresa donde crees que es y luego cargas con las consecuencias tu solo», recrimina.

Ante el Ararteko

Tanto es así que, «hace unos años mi familia compró otro solar aquí. El día que metieron la pala, se rompió una tubería de gas que iba del Puerto a Tarragona y que, por supuesto, no aparecía en el inventario del terreno», describe. El tema acabó en los tribunales y el Consistorio tuvo que pagarles 75.000 euros. Pese al desánimo, la plantilla aún mantiene cierta esperanza. Ademas de acudir al Ararteko, Servasa ha registrado varios escritos. Uno pide que se anule el cierre de la empresa porque «no hay una orden judicial, ni un decreto de Alcaldía».

El Ayuntamiento, por su parte, ha expresado su voluntad firme de «continuar como agente mediador en busca de una solución a una problemática generada entre dos particulares». Asimismo, «tal y como ya ha trasladado a los trabajadores en los contactos mantenidos», ha recordado que «no puede actuar de otro modo que no sea respetando la última sentencia y aplicando la ley».

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