El restaurante Currito de Santurtzi, a un paso de ser historia

El chalé Villa Esperanza, antes de ser vallado. /E. C.
El chalé Villa Esperanza, antes de ser vallado. / E. C.

La constructora que levantará una promoción de viviendas derribará esta semana el chalé Villa Esperanza, que albergó a uno de los referentes gastronómicos de Bizkaia

SILVIA OSORIO SANTURTZI.

El emblemático restaurante Currito pasará a ser desde esta misma semana un recuerdo para el imaginario colectivo de los santurtziarras. El pasado viernes, según confirmaron a este diario fuentes municipales, se firmó la licencia de derribo del chalé Villa Esperanza, la vivienda unifamiliar de estilo nórdico -muy característico en la zona por sus pintorescas baldosas amarillas- que ha dado cobijo desde el año 1985 a uno de los referentes gastronómicos del municipio marinero. En su lugar, en los próximos meses arrancará la construcción de un edificio de pisos de lujo con vistas al Abra, similar al que se ha levantado en la parcela contigua, la que ocupó otro mítico chalé del entorno, conocidos como el de Amesti.

Con los permisos concedidos y el Plan Especial aprobado desde junio, la promotora Ugaren ya ha vallado el solar para iniciar de manera inminente las labores de demolición del inmueble. Una actuación con la que quedará hecho añicos un símbolo de la localidad, una parte de su historia, la que protagonizó el gran José María González Barea, más conocido como 'Currito' y fallecido en 2004. En los próximos días, su busto, que le rinde un merecido tributo delante del establecimiento que regentó, será testigo de cómo las excavadoras dicen el adiós definitivo a su templo culinario, un lugar que fue famoso en el mundo entero por las sardinas asadas en sus pailas, además de otros manjares gastronómicos cocinados con mucho mimo y esmero.

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es el número de años que el Currito ha permanecido en el chalé Villa Esperanza. Anteriormente estuvo en Capitán Mendizábal.

En los últimos años, el negocio, ubicado en el número 21 de la Avenida Cristóbal Murrieta, estaba regentado por sus descendientes, en concreto, por su hija María José González y su marido Roberto Vázquez. Avalados por el buen hacer entre fogones del patriarca, aguantaron el tipo durante unos años, pero ya en los últimos tiempos la caja había caído y no pudieron rechazar la oferta de compra del chalé. Así, el pasado 31 de octubre echaron el candado, pero hasta el pasado mes de abril tenían aún permiso para ocupar el lugar, en el que sacaron a la venta todos sus valiosos enseres.

El local sirvió su último plato el pasado 31 de octubre. Estaba regentado por los hijos del fundador

Cuatro pisos por vender

Una vez finalizados los trabajos de derribo, que se alargarán durante varios días, comenzará la edificación de un total de 17 viviendas distribuidas en cuatro alturas más la planta baja. Aunque el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) establece que se podría añadir un piso más, en el anterior mandato, el equipo de Gobierno del PNV, con Ricardo Ituarte al frente, adoptó «el compromiso político» de que ninguna nueva construcción en esta zona superara la altura del Palacio Oriol.

El nuevo edificio, que se ha bautizado como 'Residencial Villa Esperanza', mantiene el estilo palaciego de otras construcciones del barrio santurtziarra de Peñota, donde hace décadas veraneaban adinerados empresarios de la provincia. Hasta la fecha, según ha podido saber este periódico, tan solo restan un total de cuatro viviendas por vender. Los precios de las propiedades oscilan entre los 203.000 y los 360.000 euros.

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