Un registro de perros villanos protegerá a la raza encartada

Los jueces examinaron a uno de los ejemplares de villano en la monográfica de Trucios. / PEDRO URRESTI
Los jueces examinaron a uno de los ejemplares de villano en la monográfica de Trucios. / PEDRO URRESTI

Más de una treintena de propietarios se acercó ayer hasta el monográficó celebrado durante la feria agrícola y ganadera de Trucíos

SERGIO LLAMAS TRUCÍOS.

Un morro no muy largo, mandíbulas anchas y fuertes, un cuello compacto y redondo, pelaje corto y entre 58 y 63 centímetros de alzada. Son algunas de las características del perro villano de Las Encartaciones, que ayer protagonizó un monográfico durante la feria ganadera y agroalimentaria de Trucíos. Más de una treintena de propietarios acudieron a la cita, en la que cuatro jueces evaluaron a los ejemplares y los inscribieron en el registro fundacional. Cientos de visitantes siguieron la prueba y disfrutaron de la muestra ganadera, las txosnas y los puestos de venta.

El Club Nacional del Villano de Las Encartaciones inició en febrero la elaboración de este registro, que se cerrará en año y medio. Luego, sólo será posible incorporar animales a través del libro genealógico si los progenitores constan como reproductores. Para eso, deben alcanzar una puntuación de al menos 75 puntos en el estándar de la raza. También se recogen muestras de ADN (a través de la saliva) para futuras comprobaciones de las crías.

«Estamos intentando realizar varias monografías para captar a todos los perros», explicó ayer el presidente de la entidad, Pedro Lanas. La situación del villano ha mejorado desde que la Diputación impulsó la creación del Club Nacional en 2003, pero sigue catalogada como «en estado crítico». «Tenemos un censo de 440 perros. Hasta que no lleguen a 1.000 o 1.500 no se les considera en peligro de extinción», advirtió Lanas, que es presidente de la entidad desde el 2014.

El monográfico dio ayer como ganador a un ejemplar joven, de sólo ocho meses, llamado 'Masa', propiedad del carranzano Jon Gil. El segundo puesto fue para 'Chato', un macho de dos años que pertenece a Fidel Martínez, de Guriezo, y que en marzo se hizo con el primer puesto en la feria de Güeñes. Ayer le restó puntos una herida en la cola. «Se la hizo cogiendo una vaca», explicó su cuidador, que tiene otros dos villanos. «Son animales muy nobles», afirmó.

El comportamiento quitó puntos a otro de los participantes. «En el estándar está descrito que son atentos, vivos y obedientes con el dueño. Recelosos y miedosos con los extraños, pero muy confiados consigo mismos, por lo que ni salen huyendo, ni atacan. Al hacer la observación de las patas de atrás, se ha girado mostrando un intento de morder. Eso quita mucho valor al animal», explicó uno de los jueces, Pablo Nogueira.

Día del pottoka

Además de perros villanos, la feria de ayer reunió cabras, caballos, vacas, gallinas, asnos y pottokas. El pony vasco, que durante años fue protagonista del 1 de mayo en Trucíos, vivirá el 2 de junio un día importante. Entonces, la Diputación celebrará una subasta en la granja de Gorliz.

Lanas, que también preside la asociación Bizkaiko Pottoka, quiere ofrecer ese día una exhibición de estos animales, a los que se haga girar en un carrusel al ritmo de una txalaparta para demostrar las posibilidades que la especie tiene en el mundo de la hípica. «Es complicado porque los centros ya tienen sus ejemplares y va a costar mucho meter a estos», afirmó el hombre, quien apuntó que en la actualidad el censo de estos equinos no llega a los mil.

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