El proceso de participación para desarrollar Sefanitro iniciará contactos a partir del lunes

El terreno es propiedad de La Caixa y Kutxabank. / PEDRO URRESTI
El terreno es propiedad de La Caixa y Kutxabank. / PEDRO URRESTI

La organización Delibera, que tiene experiencia en proyectos urbanísticos en Bilbao, Getxo y Barcelona, aplicará una metodología propia en este proceso

SERGIO LLAMAS BARAKALDO.

El Lutxana que los vecinos anhelan comenzará a salir a la luz en las próximas semanas. A partir del lunes, el equipo de Delibera, la organización especializada en elaborar y aplicar procesos de participación ciudadana que han contratado los propietarios del terreno de Sefanitro, comenzará a llamar a una quincena de representantes y colectivos del barrio para concertar una cita. Será la primera fase de un meticuloso proceso para conocer la opinión de los residentes de cara al desarrollo de este inmenso solar.

Hace dos semanas la alcaldesa de Barakaldo, Amaia del Campo, anunció que las entidades financieras propietarias del suelo (La Caixa y Kutxabank) planeaban retomar la construcción de vivienda libre. Entonces, la regidora advirtió que se le habían puesto dos condiciones a los dueños: respetar el cargadero y, antes de diseñar nada, celebrar un proceso de participación ciudadana.

«No vale de nada hacer grandes proyectos si no sirven a las necesidades de la gente», asegura Martí Olivella, director de Delibera. La compañía se fundó hace 15 años y ha participado en otros procesos de participación similares vinculados a desarrollos urbanísticos de los Ayuntamientos de Bilbao, Getxo o Barcelona, entre otras muchas entidades. «Nunca habíamos trabajado para un banco», señala, si bien remarca que sólo colaboran en los procesos donde «se asegura que hay posibilidades de recoger las peticiones y deseos» de los participantes.

Tras unos primeros encuentros individuales con asociaciones, cooperativistas, negocios y otros posibles referentes, vendrá una reunión abierta a la ciudadanía. En ella emplearán una metodología propia que ayuda a detectar los conflictos que surgen entre diferentes colectivos.

Buscar el acuerdo

Para aprovechar el tiempo y evitar frustraciones, en una primera aproximación los participantes utilizan un sistema de iconos y colores para reflejar su grado de acuerdo o desacuerdo en torno a los diferentes temas. Así se visibiliza en qué hay unanimidad, en qué no existe ningún consenso y dónde hay que centrar el debate para conseguir acuerdos. «Eso permite que en un plazo de 2 o 3 horas, grupos de 50 a 80 personas construyan un discurso colaborativo», señala Olivella.

Recientemente ha visitado la zona en bicicleta. «Mirar un plano está muy bien, pero no tiene nada que ver con tocar el polvo y percibir cómo están las cosas», asegura. Aunque la primera sesión grupal podría convocarse antes de Navidad, es prudente a la hora de marcar plazos y defiende la importancia de que los propios vecinos marquen también sus ritmos.

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