Los primeros Reyes de la comarca

Gaspar, Melchor y Baltasar iniciaron la cabalgata a las seis de la tarde en el barrio de Zaballa. Antes de llegar al polideportivo municipal fueron jaleados por cientos de niños./PEDRO URRESTI
Gaspar, Melchor y Baltasar iniciaron la cabalgata a las seis de la tarde en el barrio de Zaballa. Antes de llegar al polideportivo municipal fueron jaleados por cientos de niños. / PEDRO URRESTI

Cientos de niños disfrutan en Trapagaran de la cabalgata adelantada ante la previsión del mal tiempo

ENEKO PÉREZ

Los Reyes Magos decidieron pasear su magia por Trapagaran ayer, un día antes de lo previsto para sorpresa de los vecinos. Sus Majestades de Oriente se pusieron de acuerdo con el Ayuntamiento para adelantar la cabalgata debido a la previsión de mal tiempo que hay para hoy. Con todo, a los más pequeños pareció no importarles esta circunstancia porque las calles de la localidad minera estaban atestadas de gente a eso de las seis de la tarde, cuando la comitiva salió desde el barrio de Zaballa con destino al polideportivo municipal de El Barranco.

Gaspar, Melchor y Baltasar estuvieron escoltados por la mítica guardia pretoriana y una ingente cantidad de jóvenes pajes, que hicieron disfrutar a lomos de sus caballos a los cientos de niños que se agolpaban a ambos lados de la carretera. Además de caramelos y piruletas, abundaron las miradas de asombro e ilusión, como la de Markel, que «alucinó» al paso de las carrozas. «Yo les he pedido la camiseta del Athletic y un juego de coches para la videoconsola», admitió con tono seguro este pequeño de solo 5 años. «Me he portado muy bien este año, me lo han dicho mis profesores del colegio. Ellos lo saben bien», remarcó con orgullo.

Muy cerca se encontraba una pareja de abuelos con su nieto, que de tantos nervios que tenía no quiso revelar a este periódico su lista de regalos. Ante todo, discreción, que los Reyes son mágicos. «No va a abrir la boca, se ha puesto muy serio», reconocía entre risas la orgullosa amama, Maria Victoria, que valoró «el ambiente tan bonito que se genera y la emoción que despierta en los niños la cabalgata. «Es una tarde bonita y entrañable», abundó

Mañana, los regalos

Danel no se enteró de mucho, pero no le quitó ojo a ninguno de Sus Majestades. Aupado por su padre, este bebé de tan solo ocho meses y medio de edad vivió ayer su primera cabalgata. «Para nosotros también va a ser un recuerdo especial. Ahora lo vemos desde una perspectiva distinta, pero en su día todos fuimos unos chavales», señaló encantado el padre. «De momento, no sabe lo que está pasando, pero eso no quita para que el sábado vaya a tener algún que otro regalito», confesó la madre con una media sonrisa. Sus primeros Reyes.

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