«Preparamos la coreografía en un mes»

El grupo aún no puede creer que hayan conseguido tal hazaña. / LUIS ÁNGEL GÓMEZ
El grupo aún no puede creer que hayan conseguido tal hazaña. / LUIS ÁNGEL GÓMEZ

La academia Play Dance Studio de Trapagaran se lleva la medalla de plata del campeonato europeo de danza urbana 'Rock da House', que se celebró en Oporto

ENEKO PÉREZ TRAPAGARAN.

Trapagaran se un municipio humilde, pero desde hace unos días, su nombre es más conocido en todo el mundo gracias a un grupo de niñas. Esta es la historia de cómo un pueblo de apenas 12.000 habitantes pudo llevarse la medalla de plata del campeonato europeo de danza urbana 'Rock da House' en Oporto en su categoría Junior Rookies. Suena algo utópico, pero es tan real como la vida misma. Y así lo cuenta Saray Fente, la directora y profesora de Play Dance Studio, la academia donde aprenden las chicas que hace un mes tocaron el cielo con los dedos en Portugal.

Aún algo inquieta cuando menciona lo conseguido, Fente recuerda cómo comenzó una aventura que «nadie imaginaba que iba a acabar así. Ya estábamos felices de poder participar». El sueño arrancó en Santander en marzo, cuando se celebró un torneo a nivel estatal. Fueron con la idea de disfrutar, pero también de dar la talla. El premio para las mejores actuaciones era acudir a la prueba continental... Y se lo llevaron. «Nos salió todo muy bien y fuimos de las mejores. Esa fue la primera gran alegría del año». Aunque no la última.

Casi medio año después, recibieron la invitación para competir en la ciudad lusa. Como en toda gran hazaña, en el camino se encontraron con dificultades imprevistas y rivales, a priori, muy superiores. Para empezar, el trabajo que habían hecho en las clases quedó en agua de borrajas y tuvieron que preparar la coreografía definitiva «en apenas un mes. El esfuerzo global fue impresionante», remarca la directora. Además, frente a ellas estaban escuelas de reconocido prestigio de lugares como Mallorca, Barcelona, Andorra, Italia y Madrid, cuna de Pin Dup, los vencedores finales.

No había miedo, pero en la expedición trapagarandarra no se respiraba tampoco el aroma de una ambición desmedida. «Son niñas, el objetivo era aprovechar esta experiencia en el extranjero y tomarla como un paso más en su aprendizaje. Sabíamos que podíamos hacerlo bien, pero de ahí a quedar segundas había un trecho», admite entre risas Fente. Las chavalas, que tienen entre 12 y 14 años, salieron al escenario con el objetivo de hacer vibrar a un público entregado con los ritmos eléctricos del hip-hop new style, el dance hall y el afro house.

«Un momento inolvidable»

Y no solo lograron este objetivo, también se metieron a todo el mundo en el bolsillo con sus cabriolas. Contra toda lógica, esta academia fundada en 2014 se subió al segundo escalón del podio tras haber maravillado a un jurado compuesto por figuras internacionales del mundo del break-dance. «Entre los familiares hubo gritos y muchas lágrimas, pero eran de alegría. Fue un momento inolvidable para todas nosotras, pero, sobre todo, para las pequeñas», relata la capitana del proyecto, quien subraya por encima de cualquier otro aspecto el valor moral de una medalla que va a permitir «que estas chicas sepan que en el 'valle' también se pueden hacer grandes cosas, no solo en Bilbao».

Es pronto aún para vaticinios, pero puede que dentro de muchos años se recuerde los nombres de unas bailarinas -Aitana, Alba, Andrea, Andrea R., Ariadna, Arrate, Hiart, Irati, Izaro, Joane, Jugatx, Laura, María, Naia, Nora, Ariadne, Patricia, Nora G. y Saioa- con el mismo orgullo o casi con el que se habla estos días del pasado minero e industrial de la localidad. Cruzaron más de 700 kilómetros e hicieron historia.

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