Pisos en los grandes almacenes de Barakaldo

En la infografía de cómo quedaría la parcela, presentada ante el Gobierno vasco, se propone rematar el nuevo edificio con varios áticos./DINAM
En la infografía de cómo quedaría la parcela, presentada ante el Gobierno vasco, se propone rematar el nuevo edificio con varios áticos. / DINAM

La Cooperativa Bide Onera inicia los trámites para derribar sus históricas dependencias y recalificar el suelo con fines residenciales

Josu García
JOSU GARCÍA

La Cooperativa Bide Onera de Barakaldo acaba de dar el primer paso para solicitar la recalificación del suelo que ocupan sus instalaciones comerciales en el corazón de la localidad fabril, con el objetivo de dejar vía libre a una iniciativa inmobiliaria de gran calado. Sus promotores han presentado ante el Gobierno vasco un proyecto que prevé derribar la totalidad de sus actuales dependencias y obtener unos 5.000 metros cuadrados de suelo, que se destinaría a usos residenciales. Otros 1.100 metros se dedicarían a mantener la actividad de supermercado. La idea original contempla levantar un bloque de pisos de siete alturas, reservando dos de ellas a la tienda de ultramarinos. En el nuevo diseño hay cabida para entre 50 y 60 viviendas de lujo, aunque aún es demasiado pronto para definir estos detalles.

Si la iniciativa sale adelante -tiene que pasar el filtro del Ayuntamiento, el trámite más complicado- será la mayor operación urbanística en el centro de Barakaldo desde que se desatara la crisis del ladrillo. La segunda ciudad de Bizkaia cuenta con un suelo urbano prácticamente agotado, al menos en su zona centro. La propuesta es, además, la única manera de garantizar la supervivencia de Bide Onera, que entró la pasada primavera en suspensión de pagos, acuciada por las deudas. Este comercio cuenta con una larga tradición y arraigo en el corazón de los baracaldeses. Sirva de ejemplo, cómo la plaza donde se ubica lleva su mismo nombre.

Max Center y Megapark ‘mataron’ a la cooperativa

En el documento remitido por los promotores del cambio urbanístico al Departamento de Medio Ambiente, Planificación Territorial y Vivienda se justifica la solicitud de recalificación por el hecho de que el centro de Barakaldo no puede albergar grandes almacenes de varias plantas, por «razones de viabilidad económica». «El modelo está agotado», afirman los arquitectos que han estudiado la operación. «Los hábitos de consumo y la proliferación de centros comerciales periféricos condicionan la supervivencia de establecimientos de gran tamaño si no es en una sola planta», concluyen.

Lo que más llama la atención de la modificación urbanística que se ha comenzado a impulsar, a través de un plan especial, es el hecho de que se vayan a derribar los dos edificios existentes (el levantado en 1927 y el más moderno). Los promotores quieren empezar la construcción de cero. Pretenden excavar tres sótanos en la finca, aunque no se detalla el número de parcelas de garaje y trasteros resultantes. La entrada al aparcamiento sería por la calle Autonomía, según figura en la documentación presentada.

«Valor nostálgico»

El plan prevé reducir a escombros el inmueble histórico -firmado por Ismael Gorostiza hace 90 años-, pese a que está protegido por la actual normativa urbanística. A los arquitectos que han estudiado la operación no les duelen prendas a la hora de asegurar que su valor es «puramente nostálgico». Además, advierten de que su estado de conservación es «pésimo». «Su degradación y el abandono -afirman- puede llegar a degenerar en un problema de orden público, no sólo por una cuestión meramente estética, sino también por razones de salubridad y de seguridad para las personas y bienes, a causa del riesgo de desprendimientos».

En su contexto

5.000
metros cuadrados. Es la superficie que los promotores del cambio urbanístico solicitado pretenden dedicar a usos residenciales. Otros 1.100 irían destinados a un aprovechamiento comercial.
12,5
millones de euros. Es el valor catastral que tendría el edificio que se levantaría (incluidas las plazas de garaje) tras ser aceptada la recalificación, según el cálculo presentado por los promotores de la idea.
De 1927
La sede original de la Bide Onera, conocida popularmente como la Cooperativa de La Cruz, tiene 90 años y fue levantada gracias a los planos del arquitecto Ismael Gorostiza.

La solución que proponen es la de reproducir la fachada original, que cuenta con una bella simetría y está trufada de detalles ornamentales neovascos y neobarrocos, en la nueva edificación resultante. En lugar de rematar el bloque con una cubierta, lo que se plantea es darle un cierre a partir de la construcción de varios áticos.

Los arquitectos también sugieren que la mejor manera de dar continuidad estética y uniformidad al conjunto que se pretende levantar es la de «retranquear» y buscar «un ajuste geométrico» con las propiedades colindantes. El nuevo edificio contaría con un amplio patio interior, cuya planta primera estaría ocupada por el supermercado.

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