«Algo le pasó en la cabeza porque era un bendito», declara una amiga del acusado de matar a su madre en Portugalete

José Ángel, durante la primera sesión del juicio./Efe
José Ángel, durante la primera sesión del juicio. / Efe

Amigos, familiares y policías testifican en el juicio con jurado popular contra el portugalujo que acuchilló a su progenitora y trató de suicidarse

MARTÍN IBARROLA

Varios testigos han declarado esta mañana en el juicio contra el hombre de 55 años que apuñaló a su madre en Portugalete, convivió cuatro días con el cadáver y trató de suicidarse. Los familiares, amigos y vecinos que lo conocieron coincidían en una valoración: José Ángel siempre cuidó de su progenitora con «cariño y dedicación». «Algo tuvo que pasarle en la cabeza para hacer lo que hizo, porque era un bendito», ha asegurado Mari Carmen, amiga íntima de la fallecida y una de las tres personas que encontró el cuerpo sin vida de Elvira. «José Ángel me llamó por teléfono y me pidió que viniera a su casa. También dijo que no fuera sola».

Acompañada por su marido y su hijo, entró en el domicilio con una llave de recambio que guardaban debido a su estrecha relación. «Los dos dormían juntos, así que fuimos directamente a la habitación que compartían. Sabíamos que Elvira sufría Alzheimer y creímos que se había puesto mala... Estaba tapada con una manta y tenía la frente muy fría. Cuando la destapé, vi la sangre. Después encontramos a su hijo en la cocina, de rodillas y con una herida en el estómago». Su marido, que también ha testificado, no se veía capaz de comprender las razones del homicidio. «No me lo explico, con lo que la quería y la cuidaba...».

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Según han declarado los ertzainas que atendieron al acusado, José Ángel era plenamente consciente de lo ocurrido y pudo mantener una conversación coherente a pesar de la seriedad de las heridas y lo traumático de la situación. «Me sorprendió la frialdad con la que reconoció haber apuñalado a su madre». Cuando el agente le leyó sus derechos, el acusado se mostró molesto. «La he matado porque estaba enferma y no quería que sufriera, no entiendo por qué me detienen», lamentó, de acuerdo con la versión de los policías.

«El mejor padre, hasta que llegaron las drogas»

El hijo de José Ángel, que prefirió testificar tras un biombo, describió al acusado como «el mejor padre del mundo, hasta que llegaron las drogas y los problemas de dinero». También aclaró que «nunca fue agresivo». La mujer que cuidó de Elvira durante cuatro meses, y a la que José Ángel llegó a adeudar 3.300 euros, aseguró que el presunto homicida «se portaba de maravilla con ella». «Dejé el trabajo porque nunca pagaba, siempre tenía alguna excusa, pero nunca vi en él ningún comportamiento extraño».

El mismo día que escribió las notas de suicidio y asestó una puñalada mortal a Elvira, José Ángel llamó a la comisaría de Sestao asegurando que tenía información sobre la venta de droga de su barrio. Los agentes acudieron a su domicilio dos días más tarde. «Cuando entramos vi a una mujer mayor tumbada en una cama por el rabillo del ojo. Nos pareció una situación normal...». Incapaces de imaginar que aquella anciana yacía muerta con una apuñalada en el pecho, mantuvieron una conversación de veinte minutos con el autor confeso del crimen. «Facilitó una información útil que nos llevó a hacer varias detenciones. Su discurso era coherente y su comportamiento, normal y educado. Eso sí, transmitía una tristeza que ya he visto en otros toxicómanos. Nos dijo que quería delatar a las personas que habían arruinado su vida», relató un agente. Esa misma madrugada, José Ángel se clavó dos veces un cuchillo de cocina.

El juicio seguirá mañana en la Audiencia de Bizkaia con la tercera sesión y acabará el viernes. Los miembros del jurado se retirarán para deliberar sobre la responsabilidad que pudo tener el acusado respecto a los hechos.

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