«Las mujeres no necesitamos defendernos solo físicamente»

Bernal, durante uno de los talleres en Cruces. / YVONNE FERNÁNDEZ
Bernal, durante uno de los talleres en Cruces. / YVONNE FERNÁNDEZ

El método Wendo que Isabel Bernal difunde desde hace 15 años da herramientas teóricas, psicológicas y físicas para combatir al agresor

SERGIO LLAMAS BARAKALDO.

El trabajo de Isabel Bernal es «dar herramientas a las mujeres para que se sientan capaces de defenderse». Así define ella misma la labor que realiza en los talleres de 12 horas en los que imparte el método Wendo de autodefensa feminista. A comienzos de mes una veintena de mujeres de Barakaldo participaron durante en estas sesiones en el centro cívico de Cruces, y la pasada semana la iniciativa se repitió en la sede de Neba-Neba en Sestao. No son las primeras. Las enseñanzas de esta licenciada en Psicología y experta en violencia de género y malos tratos llevan más de 15 años ayudando a diferentes grupos. «Todas las mujeres somos capaces de defendernos», remarca.

«El método Wendo está diseñado por y para las mujeres, para que puedan defenderse de agresiones sexistas», apunta Bernal ya de partida. No se trata de memorizar llaves o entrenar los músculos, si no de tomar conciencia de esta problemática y aprender a enfrentarla, lo que la hace accesible a mujeres de cualquier edad y condición física. «Está abierto a todo tipo de cuerpos. Es un espacio seguro y confidencial, en el que cada una participa donde quiere», describe.

«El curso tiene tres partes», detalla la experta. «La primera es el marco teórico, que es muy importante para comprender la violencia machista, cómo se genera, cómo se transmite y por qué se sigue manteniendo», afirma la monitora. A esta fase, le sigue una segunda parte de trabajo «psicológico». «Ayuda a posicionarnos con herramientas emocionales y de empoderamiento». Por último está el componente físico. Éste se nutre de «técnicas muy fáciles que ojalá no tengamos que utilizar, pero que está bien que conozcamos si nos vemos en una situación muy complicada».

Las tres «se complementan y refuerzan». «Esto es diferente a un arte marcial porque las mujeres no necesitamos defendernos sólo físicamente. Tenemos que entender a qué nos enfrentamos, cómo funciona un agresor y por qué ataca a las mujeres», reflexiona Bernal.

El curso también ayuda a comprender que se trata de un tipo de violencia estructural. «La autodefensa feminista nos enseña que somos libres para utilizar nuestro cuerpo como queramos y para quitarnos esa culpabilidad con la que el machismo nos señala y que nos lleva a caminar con miedo por las calles o a no utilizar determinados espacios. Se trata de pasar de víctima-pasiva a sujeto-activo», ejemplifica.

Componente terapéutico

El taller también tiene una parte terapéutica. «El curso te libera porque te hace darte cuenta de que una agresión personal que pensabas que te había ocurrido a ti, te ha sucedido por ser mujer y eso supone un paso increíble. A partir de ese momento se posicionan y les anima a pelear para que ninguna mujer sufra eso», manifiesta Bernal, quien sostiene que es una forma de implicar a la gente por «una sociedad más justa».

«Por ser mujer, todas hemos vivido algún tipo de violencia machista, en diferentes grados», razona. Aunque es un tema duro, también se trabaja por hacerlo ameno. «Algunas repiten porque todos los cursos son diferentes, aunque los contenidos sean similares, el grupo cambia y es muy activo. Eso te permite sacar siempre algo nuevo», subraya.

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