«Maté a mi madre por amor»

El acusado, durante el juicio / Iñaki Andrés

Arranca la vista con jurado popular contra el hombre que acuchilló a su progenitora y permaneció cuatro días junto a su cadáver antes de intentar suicidarse

MARTÍN IBARROLA

«Estoy firmemente convencida de que José Ángel mató de manera consciente y voluntaria a doña Elvira». La representante de la Fiscalía se mostró firme durante la primera sesión del juicio por «homicidio con agravante de parentesco» celebrado este viernes por la mañana. Pidió hasta 21 años de prisión para José Ángel G., un hombre de 55 años sin antecedentes, divorciado y con un largo historial de toxicomanía, quien el pasado enero mató a su madre y, días después, intento suicidarse en su vivienda de Portugalete. La defensa solicitó la absolución y su internamiento en un centro de salud mental, donde se puedan «paliar los trastornos depresivos, de adicción y de personalidad».

Según la versión de la Fiscalía, el 6 de enero de este año José Ángel escribió tres cartas de suicidio «pidiendo perdón a sus familiares». Después se puso en contacto con la comisaría de la Ertzaintza de Sestao asegurando que tenía información sobre la venta de droga de su barrio y asestó una cuchillada mortal en el pecho a su progenitora. La anciana tenía 93 años y sufría un grado avanzado de alzhéimer. Durante cuatro días, el acusado convivió con el cadáver y tuvo contacto con diferentes personas, que no le «notaron nada extraño».

Los agentes que acudieron a su domicilio dos días más tarde precisaron que el acusado no quiso quedar en un bar «porque tenía que cuidar de su madre», que entonces ya yacía muerta en una de las habitaciones. Ajenos a esta realidad, los ertzainas describieron su comportamiento como «normal». En la madrugada del 10 de enero, José Ángel intentó quitarse la vida con un cuchillo. Mientras se desangraba llamó a un matrimonio amigo a quienes confesó lo ocurrido.

Influenciado por drogas

Hasta ahora, el acusado siempre se había acogido a su derecho de no declarar, pero ayer aceptó responder a todas las preguntas. Delgado y un tanto encorvado, se mostró «arrepentido por quitar la vida a la persona a la que más quiero». «Cuando me divorcié, hace cuatro años, comencé a consumir cocaína y alcohol día y noche. No le encontraba sentido a mi vida. Al final estallé y quise acabar con el sufrimiento que llevábamos los dos». Su madre, a la que describe como «lo más sagrado», se pasaba el día rezando y recordando los años de juventud. «Estaba muy malita, pero siempre la cuidé y la tuve en palmitas. No tenía a nadie con quien dejarla», expresó con voz arrastrada. «La maté por amor, no para quedarme con la herencia...».

Aun así, el acusado asegura que la decisión de acuchillarla no fue premeditada, «estaba muy drogado y no era consciente». Antes de clavarse dos veces un cuchillo en la tripa, José Ángel aseguró haber intentado suicidarse ingiriendo pastillas, alcohol y cocaína. Durante su vida ha acudido a diversos programas de desintoxicación y vivió al menos otro intento de suicidio hace 15 años. La defensa asegura que en el momento de los hechos, se encontraba influenciado por un trastorno depresivo, agudizado por la ingesta masiva de drogas.

La fiscal recordó al jurado popular que, de todas las personas que declaran en la sala, «el acusado es el único que tiene derecho a no decir la verdad» y aseguró que las pruebas forenses y los testimonios son claves para determinar si «comprendía los resultado de sus actos». El juicio continuará el próximo lunes y contará con la participación de diferentes testigos.

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