La magia vuelve a Cruces por Navidad

Los niños han encendido el gran árbol del hall después de una actuación de magia. / MANU CECILIO
Los niños han encendido el gran árbol del hall después de una actuación de magia. / MANU CECILIO

El encendido del árbol y una actuación de ilusionismo anima a los hospitalizados

SERGIO LLAMAS BARAKALDO.

En el Hospital de Cruces se hace magia. Ayer resultó evidente durante la actuación de ilusionismo con la que el Mago Tor hizo aparecer sonrisas en los rostros de los niños hospitalizados. Fue durante el acto de encendido del árbol de Navidad, en el hall del centro baracaldés. Otras veces, los milagros traspasan las puertas de sus instalaciones. Son las mismas que muy pronto podrá dejar atrás Alazne, una niña de 6 años, vecina de Galdakao, que en 2016 tuvo que cambiar al Olentzero por las sesiones de quimioterapia.

«El año pasado nos tocó venir de forma intensiva a la quimio, a partir de octubre. Ahora en noviembre ha empezado a hacer vida normal, después de un año con ella cortada completamente. Ya nos queda poquito. Sólo hasta enero», se animó Eva, su madre, mientras la menor se deleitaba con las luces y los adornos del árbol recién encendido.

Con todo, el regalo de estas fiestas ya lo han recibido. Y es que Alazne por fin podrá ir al PIN y jugar como todos los demás. «La leucemia la había dejado inmonudeprimida, por lo que no podía tener mucho contacto con la gente. El año pasado en estas fechas era todo ir de casa al hospital, y del hospital a casa. Este año ya vamos a poder pasar la Nochebuena con toda la familia», subrayó la mujer, que tiene otra hija de nueve años.

Por eso el día de ayer fue especial para la familia. La otra vez Alezne ni siquiera llegó a ver el árbol del Hospital de Cruces, y eso que el lugar se había convertido en una segunda casa. Lo que sí se lleva de su estancia es un montón de nuevos amigos. «Al fin y al cabo te tienes que acompañar de alguien que pasa por lo mismo que tú», apuntó Eva.

Son los mismos amigos que también se llevará María Gómez, de 16 años, y que hasta hace poco estuvo ingresada. Su estancia duró mes y medio, suficiente para entablar amistad con el personal que atiende el centro. «Hoy he saludado a mucha gente. He visto a las profesoras que tuve que cuando estaba aquí y que nos ponían exámenes», señaló la menor, que acudió al acto de encendido como uno de los tres premiados en el concurso de postales navideñas que organiza todos los años el Hospital.

Y es que a pesar de las incomodidades, María era capaz de recordar lo bueno de su paso por Cruces, como las visitas de sus compañeros los fines de semana. «Ella está contenta y eso es lo importante», aseguraron sus familiares.

Decoración cambiante

El árbol de Navidad no es el único detalle de alegría que brilla en el centro sanitario. Adornos festivos recorren la escalera central y tiras luminosas dan color a la fachada. «Además en las distintas áreas se colocan otros detalles, como algún nacimiento. Todos los años cambia un poco la decoración, en parte porque ya no nos acordamos de cómo se puso la última vez», bromeó el jefe de servicios de ingeniería del centro, Alejandro Urien.

El gerente del Hospital, Santiago Rabanal, subrayó que estos detalles van dirigidos especialmente a los niños, como un esfuerzo por «humanizar» las instalaciones. Además avanzó que en los próximos días no faltarán las visitas, entre otros, del Olentzero y del Athletic.

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