«Llevaba 30 años sin salir de casa»

Monitores ayudan a un usuario a darse un chapuzón con una de las 24 sillas anfibias disponibles en los arenales vizcaínos./pedro urresti
Monitores ayudan a un usuario a darse un chapuzón con una de las 24 sillas anfibias disponibles en los arenales vizcaínos. / pedro urresti

1.200 vizcaínos con discapacidad podrán bañarse este verano en 6 playas gracias al programa foral Hondartza Denontzat

TXEMA IZAGIRREPlentzia

Las sillas de ruedas no están hechas para la arena, una barrera para las personas con discapacidad que pretende eliminar el programa foral Hondartza Denontzat, que esta temporada ofrecerá baños asistidos a cerca de 1.200 vizcaínos en seis arenales de la provincia. Arrigorri (Ondarroa) se ha sumado a los de Ereaga, Plentzia, Gorliz, Laidatxu e Isuntza, que ya prestaban este servicio. Y en La Arena, el Ayuntamiento de Muskiz se mojó para poner en marcha un programa similar, cuyas raíces se hunden en el tiempo. Txema Alonso, coordinador de todos los servicios que ofrece la asociación Bidaideak en las playas, comenzó a darle vueltas cuando Mikel Zarate, un bilbaíno ya fallecido, le dijo: «La playa es el lugar en el que más minusválido me siento». Entonces, empezaron «a utilizar rampas metálicas, a inventar asientos que flotaran…». En el año 2000 supieron de la existencia de las sillas anfibias. Ya estaban más cerca de poder llevar a Zarate a disfrutar de un chapuzón.

Tres años más tarde llamaron a la puerta de la Diputación y de la BBK para reivindicar el derecho de las personas con discapacidad a bañarse en las playas. «La gente que lo prueba no te cuenta más que maravillas. Algunos no se habían metido jamás en el mar. Se les nota por sus caras de felicidad», asegura Izaskun Romero, presidenta de la entidad. Hondartza Denontzat se puso en marcha en 2004 como experiencia piloto. Echó a rodar un año después con poco más de 600 beneficiarios. En 2016 fueron 1.054, y este ejercicio esperan duplicar la cifra inicial. Ahora, el servicio ya forma parte del paisaje habitual de los arenales vizcaínos.

«Ni en Benidorm»

Primero hubo que hacerlos accesibles. Hay plataformas de madera, carpas, sillas, mesas, retretes y vestuarios adaptados en estos seis arenales en los que esperan rebasar los 5.000 servicios hasta el último día de la temporada, el 3 de septiembre. Un total de 23 monitores se encargan de trasladar a los usuarios, enseñarles cómo se usan los aparatos o entretenerles con actividades deportivas. A su disposición hay 24 sillas anfibias y 60 pares de muletas especiales. «Esto es lo mejor de España; en ningún sitio te encuentras algo así. Ni en Benidorm, ni en Canarias… Y en la playa de Plentzia todo está a mano; es la mejor de Bizkaia», proclama satisfecha Begoña Sáenz de Navarrete, que acompañaba a su hija, Sarai Monasterio. «Me permite pasar un día feliz. Sin este servicio no podríamos bañarnos y el verano sería otra cosa», destaca la joven erandiotarra. «Llevaba más de 30 años sin salir de casa… Pero esto me hace una ilusión tremenda», apunta Josefa Ortega, de Trapagaran. «Así puedo evadirme un poco de la rutina diaria», destaca María Villega, de Ortuella. Porque un baño de mar es una suerte de terapia.

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