Glefaran aspira a abrir el camino en Las Encartaciones a proyectos de biomasa

Actualmente, de la antigua planta de Pastguren se usan unos 15.000 metros cuadrados. / PEDRO URRESTI
Actualmente, de la antigua planta de Pastguren se usan unos 15.000 metros cuadrados. / PEDRO URRESTI

La empresa instalada en la antigua papelera entre Güeñes y Zalla planea consolidar en los dos próximos años su línea de generación de electricidad

SERGIO LLAMAS GÜEÑES.

Sólo 15.000 de los 58.000 metros cuadrados de la antigua planta de Pastguren, entre Zalla y Güeñes, se encuentran actualmente en uso. Para Glefaran, la empresa que en 2015 devolvió la actividad a las instalaciones de la antigua papelera al adecuar allí una caldera de biomasa dedicada a la generación de electricidad, todo este «hueco disponible» abre la posibilidad a explorar nuevas actividades en el futuro. «Durante los próximos dos años queremos consolidar la actividad que estamos desarrollando, pero evidentemente seguiremos dando pasos adelante», avanza el director gerente, Miguel Ángel Urtaran.

El responsable de la planta, en la que actualmente trabajan una treintena de personas, advierte que el desarrollo previsto coincide con las ideas que la Diputación ha plasmado para la comarca de Las Encartaciones en su plan de estímulo. Así, Glefaran aspira a convertirse en «un polo» de atracción que permita desarrollar proyectos «en torno a la biomasa forestal, las energías renovables, la sostenibilidad y la economía circular», enumera el gerente.

30.000
megavatios fue la producción de energía eléctrica de Glefaran el año pasado.

La caldera de biomasa funciona de manera constante generando electricidad que se vende al por mayor. En 2017 su producción fue de 30.000 megavatios. Para ello necesita diariamente un suministro de 200 toneladas de biomasa forestal: madera sin tratar, como cortezas, astillas o restos de poda. También emplea agua, que capta del río Cadagua, cuyo vapor a 420 grados mueve las turbinas.

Ahora el objetivo es incrementar la eficiencia del proceso antes de dar nuevos pasos y explorar las ideas que plantean sus responsables, como el 'district heating', un sistema que permitiría aprovechar los procesos que se llevan a cabo en la planta para proporcionar un sistema de calefacción en el entorno. «Tenemos varias cosas en mente, pero dependerán de cómo se desarrollen los mercados y de la evolución de las tecnologías», afirmó Urtaran, sin concretar más.

Emisiones controladas

La mejora de la eficiencia en la actual caldera de biomasa también permitirá reducir las emisiones de partículas, una cifra que desde julio registra el opacímetro instalado junto a la chimenea y cuyos límites máximos se han visto reducidos a la mitad en enero tras la actualización de la Autorización Ambiental Integrada (AAI). La reducción ha coincidido con la época de mayor humedad, que elevó en febrero los valores mensuales medios hasta los 60 miligramos por metro cúbico. En marzo han vuelto a descender. «En la peor situación de humedad, seguimos estando dentro de los límites», zanja Urtaran.

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