Fieles de Barakaldo recuperan un antigua talla de la iglesia de Burtzeña

La comunidad reúne los 14.000 euros necesarios para restaurar el retablo de nogal, realizado en el siglo XVIII con piezas de otras obras más antiguas

SERGIO LLAMAS BARAKALDO.

El retablo ubicado tras el altar de la iglesia Nuestra Señora de Burceña ha rejuvenecido gracias al apoyo de sus feligreses. Ayer el vicario territorial de la Margen Izquierda y la Zona Minera, Kerman López, celebró un acto en este templo baracaldés para celebrar la restauración de la talla, que data del siglo XVIII. La actuación, que ha supuesto una inversión de 14.000 euros, ha sido posible gracias a las aportaciones de los fieles.

Aunque el conjunto suma tres siglos de antigüedad, la obra en sí se compone de piezas de otros retablos. «Algunas de ellas están datadas en el siglo XVI y son las que más valor patrimonial tienen», explicó el párroco de la iglesia Nuestra Señora de Burceña, Fernando Marcos. El religioso señaló que ha sido necesario acometer una «gran obra», ya que la pintura se encontraba «en muy mal estado».

El retablo recuperado gracias a esta intervención está construido en madera de nogal. El párroco de la iglesia subrayó la importancia de conservar este patrimonio. «Nuestros antepasados creyentes nos lo han legado para que lo puedan disfrutar también las generaciones posteriores», señaló.

La iglesia de Burtzeña se encuentra construida en una de las zonas con más historia de Barakaldo. Se edifica sobre los restos de un monasterio de los mercedarios creado en 1384. La Orden de la Merced se recuerda especialmente por recoger limosnas para pagar el rescate de cristianos que habian sido apresados en África. Se cree que el monasterio fue destruido en 1836, durante la batalla carlista.

Durante mucho tiempo la iglesia ha conservado restos del antiguo monasterio. La fachada está construida con piedras de la antigua iglesia. En los años 80 también había restos de las antiguas tuberías construidas con piedras y utilizadas por los monjes para disponer de agua dulce procedente desde Basatxu. Y es que el antiguo edificio contaba con riego y un sistema para evitar que las tierras se inundaran por su cercanía a la ría. Además, el prebisterio era una antigua capilla funeraria. Buena parte de los restos que se conservaron por siglos fueron dañados durante la construcción del ferrocarril de La Robla.

Mejoras en Cruces

También la cercana iglesia del Inmaculado Corazón de María, ubicada en el barrio baracaldés de Cruces, está de estreno. Allí se han realizado varias reformas para mejorar la habitabilidad. «Se ha pintado el interior para hacerla más acogedora y además hemos iluminado la imagen de la patrona, la Virgen María, que antes pasaba un tanto desapercibida», detalló el párroco.

Además de esta imagen, la iglesia de Cruces tiene también una curiosa estampa de la Virgen con rasgos orientales, donada por la comunidad de fieles que reciben misa allí en lengua china.

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