El edificio incendiado en Sestao hace un año encara la recta final de su rehabilitación

El inmueble presenta ya un aspecto muy saludable y sin andamios. / PEDRO URRESTI
El inmueble presenta ya un aspecto muy saludable y sin andamios. / PEDRO URRESTI

Mientras se retiran los andamios exteriores, los trabajos de recuperación se centran en los remates. Los afectados esperan con optimismo mudarse en junio

HELENA RODRÍGUEZ SESTAO.

Un año y casi dos meses después del incendio que destruyó el número 80 de Gran Vía 80, en Sestao, la retirada de los andamios indica que los vecinos podrán volver a sus casas en pocas semanas. Todo apunta a que en junio, los 60 residentes podrán comenzar la mudanza a los que hasta el 12 de marzo de 2017 fueron sus hogares. «Ya solo quedan los remates y que luego nos den la cédula de habitabilidad», anuncia Alberto Pérez, uno de los propietarios. Después, «a encargar los muebles y comenzar el traslado», dice con ansia.

Hay ganas. Desde que se produjera el siniestro, los afectados han pasado por un periplo que comenzó en el frontón municipal, donde fueron acogidos en el primer momento, siguió en pensiones y en el Hotel Puente Colgante, y continuó en pisos de Alokabide. Un proceso largo y doloroso, pero que podía haber sido aún peor si no fuera por «la coordinación y el gran trabajo que han hecho todas las partes implicadas», confirma la delegada de Urbanismo del Ayuntamiento de Sestao, Josefina San Miguel.

«La gestión han sido impecable, nos hemos coordinado todos. Además, la plataforma vecinal ha hecho una labor impresionante y eficaz. También la aseguradora se ha implicado absolutamente», elogia la edil sestaoarra. Pérez confirma este punto: «El seguimiento ha sido diario, con el seguro en particular he hablando todos los días, hasta los fines de semana». Los festivos tampoco han sido obstáculo para los trabajos de recuperación de edificio. La empresa ha mantenido las labores activas no solo sábados y domingos, sino también en Semana Santa. «Hasta ayer, Día del Trabajo, han estado ahí», confirma el vecino.

Ahora que ven la luz al final de túnel, los afectados no quieren olvidarse de la solidaridad recibida por parte de los vecinos. «Gracias a los actos que se organizaron para recaudar fondos se han podido arreglar cosas que no cubría el seguro. Estamos muy agradecidos», reconoce Pérez, que explica que, «por el momento», los residentes no han tenido «que hacer desembolsos para pagar las obras». «Todo se ha hecho con el seguro de la comunidad y los privados que teníamos cada uno, además de esas ayudas solidarias», detalla.

Visita del Ayuntamiento

Con los andamios eliminados y las obras a pocas semanas de concluir, la semana que viene serán las autoridades locales las que visiten el edificio. Se ha organizado una visita con todos los concejales para que puedan comprobar el estado en el que ha quedado el bloque.

Se quiere cuidar hasta el último aspecto para que la vuelta a casa haga olvidar, en la medida de lo posible, el amargo trago soportado durante todos estos meses. Tanto es así que hasta se ha pedido a la empresa que lleva a cabo la rehabilitación «que el barniz y el esmaltado en la escalera y el portal se haga al final para evitar que sufran desperfectos con el trajín de materiales». Porque en esta historia los detalles sí que importan.

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