DigiPen, un crisol de culturas en Zierbena

El centro cuenta con un total de 160 apasionados del ámbito de la animación. / YVONNE FERNÁNDEZ
El centro cuenta con un total de 160 apasionados del ámbito de la animación. / YVONNE FERNÁNDEZ

La universidad del videojuego acoge en sus modernas instalaciones a numerosos alumnos extranjeros. Este curso hay hasta dieciséis nacionalidades

ENEKO PÉREZ ZIERBENA.

No hace falta irse hasta Silicon Valley, en California, para ver in situ un vivero de excelsos profesionales del mundo digital. Aunque muchos aún lo desconocen, el entorno metropolitano de Bilbao cuenta con una de las universidades más prestigiosas a nivel internacional en el ámbito de la animación, la ingeniería informática y las bellas artes, conocida como DigiPen. Hasta el municipio costero de Zierbena acuden todos los años, desde 2011, decenas de jóvenes llegados de países como Italia, Francia, México, Líbano o Ecuador.

Ignacio Otalora, director general del centro, apunta orgulloso que el número de alumnos «no para de crecer curso tras curso. Este año contamos con 160 y hay hasta 16 nacionalidades diferentes». El Instituto Europeo de la Tecnología es, en realidad, el campus en Europa de la Universidad de Redmond, ubicada en Estados Unidos. Atraída por el prestigio académico y movida por la vocación que siente por la animación, Carolina Shoemaker llegó a Bizkaia hace un año. Dejó atrás su tierra natal, Panamá, porque no encontró «un programa tan completo y sofisticado como el que se imparte aquí».

Además, los trabajos que vio en internet de otras ediciones le dejaron «con la boca abierta». Como ella, Massimo Castriotto, italiano, también tuvo que hacer las maletas por su pasión por los videojuegos. El muchacho se hartó de buscar una oportunidad para estudiar que no existía. «Lo que hacemos aquí es único. No hay un sitio en el mundo igual», desvela.

No hay más que pasear por los pasillos de sus modernas instalaciones para constatar que el alumnado disfruta en un ecosistema «perfecto para evolucionar y crecer», tal y como resalta Otalora, quien reconoce que «la exigencia con ellos tiene que ser la máxima». «Es obvio que hay algunas personas que tienen una destreza innata, pero aquí creemos que todos tienen capacidades ocultas y aún por aflorar», recalca el máximo responsable de DigiPen en Europa.

Los equipos de trabajo pusieron ya en septiembre los motores de sus cabezas a carburar. «Sabemos que estamos en Segundo y el resultado no va a ser perfecto, pero mis compañeros y yo nos sentimos realmente inspirados», señala la joven panameña. Está muy ilusionada con un proyecto, el de crear un videojuego, que hay que presentar al final de cada curso. Para Massimo también resulta muy excitante el hecho de «poder presentar nuestros trabajos en concursos internacionales. Es donde compruebas si de verdad vales para esto».

Un proyecto estratégico

Este prestigioso centro, que forma parte de un proyecto estratégico del Gobierno vasco, se mudará el próximo verano a un pabellón de Zorrozaurre. Ocupará una antigua fábrica de tornillos conocida como BETA-1 y cuya rehabilitación está pendiente, aunque el Ayuntamiento de la capital vizcaína se ha comprometido a invertir 3,3 millones de euros en llevarla a cabo. El bloque cuenta con 2.620 metros cuadrados y tres plantas, y el campus ocupará un 80% del espacio.

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