El colegio Rontegi pide «mejoras urgentes» tras el cierre de La Milagrosa en Barakaldo

Las familias del centro están preocupadas por la llegada de 40 alumnos de otro modelo lingüístico y critican la ampliación prevista para el comedor

SERGIO LLAMAS BARAKALDO.

Tras el cierre de La Milagrosa, el colegio Rontegi de Barakaldo se prepara para recibir más alumnos. El centro, que este año celebra su 50 aniversario, «necesita muchas reformas» para poder afrontar la llegada de nuevos escolares. Así lo advierten el AMPA y las familias del Consejo Escolar en un comunicado donde reclaman «mejoras urgentes» y critican la decisión de transformar el aula de audiovisuales en un espacio de apoyo al comedor.

Actualmente, el elevado número de alumnos matriculados en Rontegi obliga a organizar tres turnos de comidas para poder atenderles a todos. La previsión de que lleguen unos 40 escolares adicionales, procedentes de La Milagrosa, ha hecho que Educación opte por ampliar el comedor aprovechando el aula de audiovisuales. En el AMPA lamentan «este parche», ya que según advierten emplea un espacio sin luz natural, ni ventilación suficiente.

«Estamos convencidos de que las familias y trabajadores de Rontegi haremos lo que esté en nuestras manos para que esos niños se encuentren como en casa, aunque, al igual que nuestros hijos, no podrán disfrutar de un patio cubierto, de unas infraestructuras adecuadas, ni de un servicio de comedor aceptable», critican los padres. El colectivo recuerda además que los alumnos procedentes del centro concertado que acaba de cerrar provienen de un modelo lingüístico diferente. «¿Será capaz la Administración, después de tanto descalabro e improvisación de dar un refuerzo educativo adecuado?», se preguntan.

Reformas «insuficientes»

Rontegi comenzó como un centro de Primaria y se amplió con un edificio de Educación Infantil en 1983. Hasta 2010 no se construyó un comedor para este último. «Estas son las tres grandes obras que se han realizado en sus 50 años de historia, claramente insuficientes», reivindican las familias, que también remarcan las barreras arquitectónicas de las instalaciones. Este año el grupo apoyó la lucha mantenida por el centro de La Milagrosa para tratar de evitar su cierre.

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