Cierran sin previo aviso un colegio de Cruces por una fuga de agua

Varios padres se encontraron con el colegio cerrado al llegar por la mañana con sus hijos. / LUIS ÁNGEL GÓMEZ
Varios padres se encontraron con el colegio cerrado al llegar por la mañana con sus hijos. / LUIS ÁNGEL GÓMEZ

El personal del centro Gurutzeta, que hoy abrirá sus aulas, se encontraron el escape a primera hora sin tiempo suficiente para avisar a todos los padres

SERGIO LLAMAS BARAKALDO.

Un pequeño tubo de goma que suministraba agua a una máquina de café tuvo la culpa de que cerca de 500 menores de Infantil y Primaria se quedaran ayer sin clase en el colegio Gurutzeta, en Barakaldo. La manguera quedó suelta y estuvo soltando líquido durante toda la noche del miércoles al jueves, hasta que las trabajadoras de la limpieza acudieron al centro a las 6.30 horas. La fuga encharcó el primer piso y se filtró hasta la planta baja, donde empapó los techos y dejó goteras en varias aulas y salas de tutoría. Hoy se reanudarán las clases.

Los menores empiezan su jornada a las 9.00 horas y la noticia comenzó a correr entre los padres de los menores, de entre 4 y 11 años, pasadas las ocho, por lo que unos pocos se enteraron cuando ya habían dejado a sus hijos en el centro o se habían subido al autobús escolar.

«A mí me han mandado un WhatsApp justo cuando salía del garaje con el coche y ya me he acercado a ver qué pasaba», explicó una madre. Además de a otros padres que ya se habían acercado con sus hijos, allí se encontró un cartel anunciando que se suspendían las clases.

Las goteras provocaron desconchones en el techo de la planta baja e hicieron necesario cortar la luz

«Antes el agua estaba rezumando por la pared exterior», detalló otra madre que forma parte del consejo escolar y de la comisión de obras, y que pudo ver el edificio por dentro. Según describió, había grandes charcos en los suelos y algunos desconchones en los techos de la planta baja. Por seguridad fue necesario cortar la luz. «Como son niños pequeños vienen acompañados y ninguno se ha quedado solo. Lo único, alguno que les deja en la puerta con el coche y se va a trabajar», explicó la mujer.

La situación provocó la indignación de algunos padres. «Mi mujer se ha encontrado con la situación a las nueve menos cinco cuando llegaba con la cría. Estaban las puertas cerradas y todos los padres con los niños revoloteando por allí con el consiguiente peligro por la carretera», lamentó uno de los afectados, quien señaló que es frecuente ver una hilera de coches aparcados en las inmediaciones del centro. «Impiden la visibilidad y cualquier día puede haber un accidente», alertó.

Niños en el trabajo

La falta de clase obligó a las familias a reorganizar su mañana. «Yo tengo al niño conmigo. Por suerte hay un parque detrás y puede estar jugando», explicó una madre que trabaja en una cafetería de la zona. A esto se le sumaba la incertidumbre de saber si hoy se repetiría la situación mientras el Ayuntamiento achicaba el agua y reparaba los daños. Finalmente, el centro envió un comunicado avisando de que reabrirían «con la mayor normalidad posible».

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