SEGUNDA B

Cien años de color gualdo y negro

Otaolea y Dani Ruiz Bazán, recibiendo el trofeo de máximos goleadores.
Otaolea y Dani Ruiz Bazán, recibiendo el trofeo de máximos goleadores. / BARAKALDO C. F

En su primer siglo de vida, el Barakaldo estuvo a un paso de Primera, pero en su centenario navega con el único objetivo de devolver la ilusión a su masa social

SILVIA OSORIO BARAKALDO.

Por historia, por afición, por trampolín de jugadores, el Barakaldo es uno de los grandes del fútbol modesto. Equipo ligado a su pueblo, sus señas de identidad son la garra, el sacrificio, el carácter y la incansable lucha sobre el 'verde', las mismas con las que ha alternado la Segunda, la Segunda B y la Tercera División, siendo una de sus temporadas más legendarias la vivida en 1977/1978, cuando aquel conjunto gualdinegro finalizó cuarto en la categoría de plata, rozando el ascenso a una Primera que siempre se le ha atragantado. Este año cumple su primer siglo de vida. Alegrías y tristezas, ascensos y descensos, tardes gloriosas y otras para olvidar, pero siempre con la ilusión por bandera, que es la que siempre le ha mantenido unido a su gente, su fiel parroquia.

En cuanto a los comienzos del club, se tiene constancia de que el Barakaldo ya existía en 1915, pero no fue hasta dos años después cuando se federó. Sin embargo, se desconoce la fecha exacta, pues en aquellos tiempos, tal y como se extrae del libro 'Barakaldo C. F. 75 años de fútbol (1917-1992)', de Carlos Ibáñez, los partidos se disputaban entre amigos, barrios o pueblos y se reglamentaban «por aquello de a tantos goles cambio de portería», sin un reloj que contabilizase los minutos de juego. En cuanto a los colores, la tradición dice que el negro simboliza el humo de las fábricas de Barakaldo y el oro la prosperidad de las mismas.

El fuerte carácter industrial que antaño tenía Barakaldo le ha valido al club el apodo del 'equipo fabril', como el que mostró aquel primer equipo que jugaba sus partidos en competición oficial en El Barracón, un hermoso campo rellenado de arena entre la vía del ferrocarril y el Cuadro Maderos, en el Galindo frente a Sestao, en los terrenos que en su día ocupara el llamado taller de Fondos en lo que fue la factoría de Altos Hornos. El conjunto vizcaíno arrancó su andadura oficial en la temporada 1918/1919, participando el en el Campeonato Regional de entonces, categoría en la que finalizó campeón de grupo sin perder un solo partido, por lo que ascendió un peldaño.

Ese éxito animó a los lugareños, que empezaron a identificarse con el equipo de su pueblo. Doce meses después, pasó a la zona en la que se ubicó el primer campo de Lasesarre, unas campas bajas surcadas de zanjas que inundaban el terreno de juego con agua salada de las pleamares. No fue hasta 1922 cuando se inauguró el citado estadio, en un partido contra el Athletic, tal y como se acredita en la citada publicación.

A 2 puntos del ascenso

Tras más de una década con la liga interrumpida por el régimen franquista, a partir de la temporada 1945/1946, la entidad se asienta en la categoría de plata y florece su cantera con grandes figuras como Alconero, Bustos, Mencía, Calvo, Llorente y otros jugadores de talla internacional. Son años en los que el equipo adquiere nombre propio en el panorama futbolístico nacional y, de hecho, en 1949, en un partido ante la Real Sociedad, se queda a las puertas de la máxima categoría. Aquel año disputa varios partidos contra equipos extranjeros y ficha a su primer jugador internacional, el francés Brun. Para ver la mejor temporada del club baracaldés hay que asomarse a la temporada 1953-1954, cuando logra el mejor puesto de su historia al quedar segundo en la División de plata, jugando la promoción de ascenso a Primera.

Con intenciones y mucho ímpetu, el Barakaldo llegó en el 67 a sus primeros 50 años de historia. Desde entonces, la Segunda B, con el modelo actual, ha sido la categoría en la que más veces ha participado, aunque los aficionados más veteranos recordarán la temporada 1977/1978 cuando el equipo, a las órdenes de Fernández Mora, fue cuarto en Segunda A y se quedó a 2 puntos de luchar por el ascenso.

Plantilla del Barakaldo en 1917. / B. C. F.

En la historia más reciente del club, cabe destacar la desaparición del viejo campo de Lasesarre, derribado en el año 2000, con una etapa posterior de casi tres temporadas en las que el equipo disputó sus encuentros en San Vicente. Más tarde y después de la construcción del nuevo Lasesarre, inaugurado el 20 de noviembre de 2003 ante el Athletic, el equipo fabril ha tratado de alcanzar el play-off de ascenso, siendo su participación en la temporada 2007/2008 la vez que más cerca ha estado de lograr el objetivo.

Después, tocó volver al barro de Tercera en una temporada aciaga a nivel deportivo e institucional con la dimisión del expresidente Miguel Acero, con quien el club mantiene un litigio judicial. Sin embargo, en solo un año y capitaneados por el actual director deportivo Iñaki Zurimendi, la escuadra vizcaína recuperó sus galones y retornó a su hogar, a Segunda B, categoría en la que ha cumplido su centenario dispuesto a devolver la ilusión a su masa social. Eso sí, con la soñada vuelta a división de plata.

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