Un centro para aprender robótica

Mikel Ramírez (izquierda), responsable del proyecto, y Javier Laiseca, director del centro Somorrostro. / F. G
Mikel Ramírez (izquierda), responsable del proyecto, y Javier Laiseca, director del centro Somorrostro. / F. G

La empresa de Barakaldo ARM Robotics acaba de firmar un convenio con el Centro de Formación Somorrostro para llegar a más de 200 estudiantes

SERGIO LLAMAS BARAKALDO.

La robótica lleva tiempo formando parte de las empresas. Ahora en Barakaldo un novedoso centro se encargará de formar a trabajadores y estudiantes para que sean capaces de programar estas herramientas y robotizar procesos industriales. El proyecto, ARM Robotics Institute (ARI), echa a andar en un espacio de 200 metros cuadrados, dentro del edificio Garve III en el barrio de Beurko, tras la firma ayer de un convenio con el Centro de Formación Somorrostro.

«ARI surge de la propia necesidad con la que nos encontramos nosotros, ante la falta de personal cualificado en cuanto a la programación de robots», detalló el responsable del proyecto, Mikel Ramírez. La empresa, con 15 años de trayectoria en el sector de la robótica industrial, ha configurado el temario que enseñará un profesorado compuesto por su propio personal. «Intentamos poner nuestra experiencia de todos estos años al servicio de la educación», añadió. Para la labor educativa cuentan con el apoyo del Somorrostro. A lo largo del año prevén acercar a 200 estudiantes de los ciclos formativos de Grado Medio y Superior.

El director del centro, Javier Laiseca, apuntó que «esta alianza con una empresa puntera del sector industrial» busca aunar los conocimientos de ambas instituciones. «En un centro educativo la formación es muchísimo más generalista en el campo de la robótica, mientras que aquí va a poder centrarse en aspectos muy técnicos de la robótica industrial». También habrá sitio para estudiantes de cursos inferiores. Laiseca avanzó que el acuerdo recoge cómo llevar el campo de la robótica «a niveles educativos más bajos, como la ESO, para de alguna manera poder empezar a concienciar también a los jóvenes en este mundo actualmente en auge», afirmó.

Estos últimos serán talleres de sensibilización en la materia, también para alumnos de Primaria, que se podrían completar con campamentos de verano con la robótica como protagonista. La formación principal, en todo caso, girará en torno a grupos pequeños. «El número de alumnos dependerá mucho del curso demandado, pero tenemos claro que para un aprendizaje correcto debe ser de unos cuatro alumnos por robot. Tenemos capacidad para grupos de 6, 12 ó 16 personas sin problema», señaló Ramírez.

Industria 4.0

El curso permitirá capacitar a los futuros profesionales para la Industria 4.0. «Habrá diferentes opciones, desde enseñar el manejo básico, al día a día de un robot en un proceso de fabricación o incluso modificaciones, programaciones básicas, y llegando a un nivel muy avanzado, realizar programas desde cero para que ese robot haga una tarea predeterminada». El director del centro añadió que en función de la oferta educativa «se podrán ligar algunos cursos a certificados de profesionalidad», mientras que otros «responderán a niveles de especialización muy concretos para las necesidades de una empresa». La iniciativa cuenta ya con una cartera de pedidos y empresas interesadas, por lo que los cursos comienzan en breve.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos