«El Barakaldo está muy vivo»

Para la historia. El empate en el último suspiro ante el Athletic llenó de alegría a los aficionados fabriles. / FOTOS: MANU CECILIO

Orlando Sáiz ensalza los cien años de orgullo fabril tras el partido del centenario

SILVIA OSORIO BARAKALDO.

Por una vez lo importante no era ganar o perder, sino poner en valor los cien años de un club grande que ha labrado su historia a base de garra y sacrificio. La misma que el miércoles la afición del Barakaldo pudo ver en los suyos ante el Athletic. Un partido que terminó con un empate bajo la bocina y, por tanto, con un muy buen sabor de boca.

«Fue muy especial para todos los socios y para el pueblo. Celebramos cien años de orgullo baracaldés. La gente pudo disfrutar de un buen partido», afirmó ayer el presidente gualdinegro, Orlando Sáiz. Fue una noche emotiva, de las de recordar y de las que a uno se le pone la piel de gallina. El dirigente fabril confiesa que a punto estuvo de soltar la lagrimilla cuando se juntaron en el césped el socio más veterano y el más joven, el pequeño Iñigo, de solo seis semanas. «Su tatarabuelo, su abuelo y su padre también han sido socios. Es lo que nos anima a seguir trabajando. Este club está vivo y mira hacia delante».

También fue una jornada de no parar para los miembros de la junta y los empleados del club. El presidente llegó a las 4 de la tarde a Lasesarre -por la mañana ya había estado- y cerró el chiringuito al filo de la medianoche. «Se me pasó todo muy rápido. Entre las obligaciones, los homenajes... Fue muy ajetreado, pero muy emotivo». Una vez empezado el encuentro, la diferencia de categoría entre los contendientes era lógica, pero los de Larrazabal echaron el resto y pusieron en jaque al conjunto bilbaíno. La hinchada arropó a su equipo. Hubo gradas despobladas y Sáiz señala que en un acto de este tipo «siempre se espera más gente», pero se queda con los que estuvieron, no con los que no. «Quien venga siempre es invitado, pero estamos encantados con la afluencia», añade.

Balance «muy positivo»

En este sentido, calificó como «respetable» la opinión de las personas que consideraron no acudir a la llamada del club, pero si es «con educación». Lo dijo refiriéndose a varios grupos de peñistas que días antes denegaron la invitación para asistir por su rechazo a la gestión de la junta, pero también menospreciando al rival y a algunos invitados a la cita. «Si es con educación, haremos autocrítica y trataremos de mejorar, pero si es faltando al respeto, no nos parece bien», puntualizó el presidente.

La celebración del centenario arrancó el 3 de enero con una gala en el Teatro Barakaldo, que tocó la fibra a los seguidores fabriles. Fue el acto más entrañable, también para el presidente. «Llenar un teatro y reunir allí a tantas y tantas personas que han pasado por el club, fue muy especial. Fue una noche de mucho sentimiento gualdinegro».

Para Sáiz, el balance de este centenario hasta el momento es «muy positivo», marcando una nueva página en el libro de oro de Lasesarre. «Quedan una veintena de actos. Somos un club histórico, pero humilde. Nos hubiera gustado tener más presupuesto para hacer otros actos más llamativos, pero al menos la comisión del centenario y el club estamos contentos con lo que se ha hecho», se enorgulleció.

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