Barakaldo contará con una novedosa escuela de aprendices en su alhóndiga para 2018

Uno de los dos colores que se barajan para el edificio, ubicado junto al tren en la calle Murrieta.
Uno de los dos colores que se barajan para el edificio, ubicado junto al tren en la calle Murrieta. / Touza

A cargo del proyecto estará la Fundación de Trabajadores de la Siderurgia, que invertirá 3 millones de euros en rehabilitar el edificio

SERGIO LLAMASBARAKALDO

La alhóndiga de Barakaldo se convertirá el próximo año en una escuela de aprendices del siglo XXI. La alcaldesa de la localidad fabril, Amaia del Campo, firmó ayer un acuerdo con el vicepresidente de la Fundación de Trabajadores de la Siderurgia Integral, Francisco Arana, para ceder el inmueble durante un periodo de 60 años y dar paso al que definió como «el proyecto más importante de las últimas décadas para el municipio». La entidad, por su parte, invertirá unos tres millones de euros en rehabilitar completamente el edificio para acoger el centro, que prevé arrancar en el curso 2018-2019 con cinco especialidades. Estas irán cambiando para adaptarse a las necesidades del mercado en cada momento.

Del Campo explicó ayer que el Consistorio lleva meses trabajando con la Fundación para «recuperar el espíritu» de la antigua escuela de aprendices de Altos Hornos de Vizcaya, en la que se combinaba formación teórica con otra práctica in situ. «Con este nuevo centro de formación profesional único e innovador vamos a poner a Barakaldo en el mapa», añadió.

El presidente de honor de la Fundación, José Luis Corcuera, recordó que la entidad nació de una ‘caja de resistencia’ creada por los trabajadores de Altos Hornos de Vizcaya para atender solidariamente a los compañeros que caían de baja. Ahora, gracias a sus activos, llevarán adelante la rehabilitación sin recurrir a fondos de las instituciones públicas. «Es un proyecto social sin ánimo de lucro», apuntó. Sí buscarán la esponsorización del sector privado, por ejemplo, para asignar muchos de los oficios que se van a ofrecer.

La directora de la Fundación, Astrid López de la Serna, avanzó que se ha iniciado un estudio para escoger la oferta formativa inicial. Ya hay algunos campos preseleccionados, como el del turismo y la hostelería, las ciencias de la salud, la informática y las comunicaciones. «Todo esto se tiene que basar en el contacto con las empresas y otros agentes implicados, como Educación o los servicios públicos de Empleo, pero lo más importante es que vamos a ser una escuela de aprendices y como tal tenemos que ser flexibles y versátiles. De aquí a un año incluso habrá cambios a los que nos tendremos que adaptar», razonó. En este sentido, Corcuera remarcó que no se trata de «formar magníficamente a parados», sino a gente que vaya a trabajar y para eso «es imprescindible contar con las necesidades de las empresas».

Jardín vertical

En cuanto a la rehabilitación de la alhóndiga, con 3.800 metros cuadrados de superficie, el arquitecto a cargo del proyecto, Julio Touza, explicó que los trabajos podrán empezar en cuanto se disponga de la licencia. «Lo razonable sería que pudiéramos empezarlas en septiembre», aseguró. Touza advirtió que exteriormente el inmueble conservará su aspecto, añadiendo ventanales que encajarán en los falsos arcos y llevando a cabo una actuación de «prótesis» para resolver los problemas de humedades, estructuras, pilares y vigas dañadas. También se mejorará la eficacia térmica del edificio, creado como almacén en 1949. «Lo que sí vamos a hacer es una experiencia muy novedosa de imagen interna. Vamos a incorporar desde un jardín vertical hasta un sistema de videobloques dando permanentemente imágenes de lo que allí se enseña», anunció. Destacará por su flexibilidad para adaptarse a las necesidades y contará con una pequeña terraza acristalada con cafetería.

El banco de alimentos se traslada, la EPA no

La EPA(Educación de Personas Adultas), en la alhóndiga desde 1981, se mantendrá en su ubicación actual y tendrá una entrada propia. Por su parte, el banco de alimentos que utilizaba el inmueble se trasladará a la calle José Zorrilla. Desaparecen las viviendas de la planta superior, para lo que se han realojado a las familias y los pisos tutelados de Goiztiri.

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