«Yo no ayudo en el cuidado de mi hija, yo me responsabilizo»

Andoni acaricia a 'Gauxa' ante la atenta mirada de la pequeña Leixuri./Yvonne Fernández
Andoni acaricia a 'Gauxa' ante la atenta mirada de la pequeña Leixuri. / Yvonne Fernández

Padre primerizo de la pequeña Leixuri y con planes de formar una familia numerosa, Andoni Zenarruzabeitia confía en que no se demore el plan del Gobierno vasco que concederá una excedencia pagada de tres meses a los hombres para cuidar a los bebés. «Que haya permisos de distinta duración para madres y padres es machista»

MARÍA JOSÉ TOMÉ | YVONNE FERNÁNDEZ

Basta echar un vistazo a las fotografías que acompañan este reportaje para constatar que Andoni Zenarruzabeitia disfruta, en la más amplia acepción del término, de su experiencia como padre primerizo. También es verdad que Leixuri, la primera hija de este baracaldés y de su pareja Janire Duro, les está poniendo las cosas muy fáciles: con siete meses medio, la pequeña ya duerme toda la noche del tirón y come «como una jabata», con que son la «envidia» de su cuadrilla. Confían en que el siguiente retoño siga los pasos de su hermana mayor y no les merme ni un ápice las fuerzas para conseguir su ambicioso objetivo, casi heróico hoy en día:tener familia numerosa. «Yo me planteo cuatro, aunque Janire se quedaría con tres». Aún tienen tiempo para discutirlo.

Para cuando encaren su próximo embarazo, esta pareja residente en Trapagaran espera que ya esté en marcha el IV Plan de apoyo a las familias e infancia que el Gobierno vasco ha anunciado que aprobará antes del verano junto con su medida estrella: el pago de tres meses de excedencia a los hombres para el cuidado de sus bebés recién nacidos. Será un permiso que habrá que coger dentro del primer año del bebé, pero sin que coincida con el de maternidad, con el fin de incentivar la corresponsabilidad de ambos progenitores en la crianza de los hijos.

«Me parece tremendamente muy positivo, supone avanzar en igualdad y asemejarnos con los países nórdicos o centroeuropeos como Alemania donde están a años luz de nosotros en medidas de apoyo a la familia». A su juicio, con este tipo de medidas «ya no hay excusas para repartir equitativamente los trabajos de casa o el cuidado de los hijos. Aunque ya sea por vagancia o porque siguen anclados en el siglo XX quizás haya padres a los que no les interese, pero para los que hemos sido educados en la igualdad es maravilloso. Egoístamente, porque me permitiría disfrutar más de mi hija».

La pareja disfrruta de la pequeña Leixuri, una niña «buenísima» / Yvonne Fernández

Andoni y Janire, de 34 y 31 años respectivamente, gestionan en esta localidad de la margen izquierda la Academia Ikasi, que brinda apoyo extraescolar a alumnado de todas las etapas académicas, desde Primaria hasta grados universitarios. Ambos son Ingenieros Superiores de Caminos, Canales y Puertos, una titulación que obtuvieron con grandes dosis de esfuerzo y sacrificio personal. Se mudaron durante varios años a Madrid, donde trabajaban de lunes a viernes y acudían a clase los fines de semana, gracias a un plan de estudios adaptado para alumnos trabajadores. Con la crisis se quedaron en el paro y es entonces cuando decidieron volver a casa y montar la academia, un trabajo «vocacional» que les apasiona.

Como a tantas otras parejas, estos avatares les ha obligado a posponer más de lo que hubieran deseado sus intenciones de formar una familia. Leixuri nació el pasado 30 de agosto y, como en cualquier hogar en el que los padres trabajan, obligó a reestructurar hábitos y horarios y a tejer una red de apoyo. «Abrimos la academia por las tardes, lo que nos permite dedicarnos de pleno a la pequeña por las mañanas». Mientras ellos trabajan, Leixuri queda al cuidado de la madre de Janire y ocasionalmente de algún otro allegado. «Somos una familia muy unida», celebra Andoni.

El tiempo que están con la niña, los dos se ocupan a partes iguales de su cuidado:los baños, la comida, el paseo, acostarla... «Lógicamente el esfuerzo que hacen las mujeres cuando son madres no se puede comparar con el del padre: ella ha parido, ella le tiene que dar las tomas...» Andoni compensa el esfuerzo que entraña ese papel insustituible de la ama en la crianza del bebé asumiendo más cargas en el hogar. «Por ejemplo Janire no entra nunca en la cocina, ese es mi territorio: yo cocino, friego... También me encargo de la limpieza: paso el polvo, la aspiradora...»

-Entonces, ¿tu no eres de los que 'ayudan'?

-¿Ayudar? No, no... yo solo ayudo a mi hija. En casa yo me responsabilizo de las tareas.

Andoni -que, al igual que su pareja, cotiza en el régimen de autónomos- disfrutó de la actual baja que contempla la Seguridad Social, 28 días remunerados, a continuación de las 16 semanas del permiso de maternidad de Janire. A su juicio, la ley que contempla diferentes permisos para padres y madres es «machista». «Se están dando avances, como estas medidas, también en custodia compartida..., pero aún queda mucho por hacer. Hace no tantos años, cuando el padre solo podía disfrutar de un permiso de tres días, estaba socialmente normalizado que la mujer se quedase en casa, el padre se iba y dejaba el 'paquete' en casa. Aún nos queda camino para parecernos a Alemania pero vamos avanzando», se congratula.

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