El ataque de gaviotas a ratas y palomas en Santurtzi por la falta de comida alarma a los vecinos

Imagen difundida esta semana a través de las redes sociales.
Imagen difundida esta semana a través de las redes sociales.

Estas aves marinas, que anidan en los edificios altos, se encuentran en su época de cría y con menos opciones de conseguir alimento fácil

SERGIO LLAMAS

as gaviotas forman parte del paisaje de Santurtzi, igual que el puerto o la cofradía de pescadores. Sin embargo, en los últimos días el comportamiento de estos vecinos voladores ha levantado revuelo en las calles y en las redes sociales. En Facebook se han difundido imágenes de estas aves devorando palomas, así como un vídeo en el que dos ejemplares acechan a un gato de pequeño tamaño. «Ratones y otros pájaros» también son presas habituales, según los testimonios de vecinos, que las han visto alimentándose así en la zona de Mirabueno, la plaza Antonio Alzaga, Kabiezes, San Juan o el parque central.

«Las gaviotas son omnívoras y normalmente aprovechan la comida que tienen cerca, pero también son depredadoras y puedan cazar palomas o matar ratas para comer cuando les aprieta el hambre», explica el experto en fauna marina Gorka Ocio. En épocas de migración, él las ha visto cazar pájaros de pequeño tamaño que capturan en pleno vuelo sobre el mar. «Para ellas son pintxos», compara. Con todo, descarta que lleguen a atacar a un felino para alimentarse: «Son oportunistas y bajan a los patios para quitarle la comida que les echan a los gatos y estos les bufan».

La explicación a los episodios detectados en los últimos días y a su necesidad de más comida está en la época de cría. «Las gaviotas empiezan a poner el nido a últimos de mayo y primeros de junio, y ahora están empezando a nacer los polluelos», detalla. También eso puede explicar que en alguna ocasión sean más agresivas de lo habitual ya que cuando están cerca de sus nidos actúan para proteger a las crías.

«Vigilando las parrillas»

Una mejor limpieza en las calles, que evite la presencia de bolsas de basura o comida tirada, también les priva del sustento fácil y les obliga a buscar otras presas más complicadas. «Aquí siempre tiene que haber alguien vigilando las parrillas porque si no, las gaviotas se llevan lo que haya», explican en el restaurante de la cofradía de pescadores, en el puerto pesquero. Más sorprende su avistamiento en el grupo San Juan de Dios, aunque la presencia de edificios altos anima a las gaviotas a anidar en sus tejados. «El sábado vi a una comiéndose una paloma. Me dejó muy impresionada», explica una vecina de esta zona, Elena María Díaz. Ella está acostumbrada a verlas en las cubiertas de las viviendas y a escuchar sus graznidos durante el día, pero nunca antes las había visto alimentándose de palomas.

«En el barrio de San Juan el otro día igual había más de una docena en una fuendte. La gente lleva allí tuppers de comida para echar a los gatos y se llena de gaviotas que, además, son muy agresivas. En la zona de los pantalanes alguna vez las hemos visto también lanzándose en picado para quitarle la comida a los patos», advierte otra vecina, Amaia Etxeburu. En el Ayuntamiento de Santurtzi reconocen que se están recibiendo quejas de varias comunidades de vecinos por problemas de nidificación, si bien no se ha actuado al tratarse de propiedades privadas.

Hace unos días, Lekeitio activaba un programa de control de gaviotas para minimizar las molestias que ocasionan al instalar los nidos en los tejados de los inmuebles. Equipos especializados retirarán los huevos para evitar los asentamientos, que se repiten año tras año. Otras localidades como Ondarroa, Mundaka, Elantxobe o Bermeo, también ejecutan planes de este tipo. Pero el problema no sólo afecta a los municipios costeros. Barakaldo y Bilbao tampoco se libran. El Ayuntamiento de la capital ya detectó el año pasado una colonia sedentaria con unos 150 ejemplares.

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