La Arena, una playa apta para todo el mundo

Una voluntaria ayuda a pasear a dos ancianas. / YVONNE FERNÁNDEZ

El programa Hondartza Bizi, promovido por el Ayuntamiento de Zierbena, permite que personas con dificultades puedan gozar de este enclave

ENEKO PÉREZ ZIERBENA.

«Nuestro único objetivo es que todo el mundo pueda disfrutar de la playa». Este es el mantra que practican durante toda la semana un grupo de seis trabajadores del Ayuntamiento de Zierbena. SU objetivo es intentar hacer feliz a un nutrido grupo de usuarios que llegan todos los días, salvo los domingos, a la playa de La Arena. Son aproximadamente entre 20 y 30 beneficiarios que quieren disfrutar del único arenal de la Margen Izquierda pese a sus diversas dificultadas. Hay personas de la tercera edad, con movilidad reducida, con diversidad funcional, e incluso que 'solo' tienen lesiones físicas eventuales o crónicas.

Javier Rodríguez, informático de profesión, lleva ya unas semanas como monitor en el programa social desarrollado por el Consistorio local, Hondartza Bizi. «Queremos que todo el mundo pueda disfrutar de las bondades de la playa. Tengan la dificultad que tengan, nosotros vamos a estar ahí para ayudarles», cuenta Rodríguez, una de las piezas del engranaje de un servicio que comenzó a carburar el 19 de junio y que cesará su actividad el 19 de septiembre. «Todos tenemos derecho a gozar de lo que nos brinda la naturaleza», remarcan los responsables de la concejalía de Acción Social y Bienestar, de quien depende la iniciativa.

Para lograrlo, se reserva un espacio para este colectivo con rampas y pasarelas de madera accesibles, y recursos como muletas adaptadas, sillas anfibias o un vehículo oruga diseñado para circular por la arenal. Para Esteban Pérez, un veterano de 89 años, esta experiencia «es una maravilla». A sus 88 años tiene una porte formidable y se congratula de «poder salir de vez en cuando de la residencia y pasear al aire libre». Eso sí, lo de meterse al agua son palabras mayores: «Con la rodilla como la tengo ya no me atrevo, que esas olas son traicioneras», ríe ante sus compañeros del centro de mayores de Etxe Maitia.

Desde el 2004

Esta serie de acciones, que se vienen ofreciendo ininterrumpidamente desde el año 2004 en Zierbena, surgieron por iniciativa de una vecina, que acudió al Ayuntamiento junto a su hija presentando un boceto de un programa similar que habían descubierto en sus vacaciones en el Mediterráneo. «A partir de ahí, empezamos a trabajar en el proyecto que hoy en día conocemos», recuerdan miembros de la corporación municipal. «Hay muchos usuarios que repiten varios años porque consideran que este programa para ellos es vital y muy beneficioso para la salud», remarcan. Además, quién puede negarse a disfrutar de un poquito de brisa marina y a escuchar el sonido del mar.

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