La nueva pasarela sobre la estación de Barakaldo elimina un «punto inseguro para las mujeres»

La pasarela salva la trinchera ferroviaria. / Luis Ángel Gómez

El portavoz del Gobierno vasco, Josu Erkoreka, y la alcaldesa fabril, Amaia del Campo, han inaugurado hoy la infraestructura peatonal

ELCORREO.COM

La pasarela peatonal que salva las vías de Renfe y une el centro del municipio con el barrio de Desertu Berria en la localidad vizcaína de Barakaldo permitirá eliminar un «punto inseguro para las mujeres» en este municipio. El portavoz del Gobierno vasco y consejero de Gobernanza Pública y Autogobierno, Josu Erkoreka, y la alcaldesa de Barakaldo, Amaia del Campo, han acompañado este viernes a los vecinos de la zona en el corte de cinta inaugural de la nueva infraestructura.

Durante su discurso, la alcaldesa ha recordado que «han tenido que pasar seis años para que el centro de Barakaldo y el barrio de Urban puedan unirse a través de un camino visible, accesible y seguro y ha habido momentos en los que parecía que nunca iba al llegar este día».

Amaia del Campo ha resaltado que, con esta pasarela, «Barakaldo gana seguridad» al decir «adiós a uno de los puntos que las mujeres de la ciudad siempre tildamos de inseguros, los túneles de Renfe. En el pasado han sido muchos los sustos; los pasos acelerados, las miradas nerviosas hacia atrás. No podemos permitir que nuestra ciudad siga contando con espacios como estos y vamos a continuar trabajando, junto a las mujeres que forman la Mesa de Puntos Inseguros, para eliminar los pasos subterráneos de nuestro mapa», ha manifestado.

El portavoz del Gobierno vasco, Josu Erkoreka, y la alcaldesa de Barakaldo, Amaia del Campo, han presidido la inauguración. / Luis Ángel Gómez

Del Campo también ha afirmado que gracias a la pasarela, Barakaldo mejora en «visibilidad, comodidad y accesibilidad». «Este camino garantiza el acceso a las personas con movilidad reducida y a quienes pasean con coches de bebé. Se ha tenido especial cuidado en ello, permitiendo que sea una estructura para todos los barakaldeses», ha señalado.

Por su parte, Josu Erkoreka ha subrayado que, cuando los vecinos comiencen a utilizar la pasarela, comprobarán que «todas las incomodidades» que hayan podido experimentar debido a las obras realizadas, «habrán merecido la pena».

El portavoz del Gobierno vasco ha recordado que hace año y medio estuvo viendo 'in situ' con la alcaldesa «las características de la zona y el tipo de intervención que tenía que llevarse a cabo» y comprobó cómo, dentro del municipio, «había una herida provocada por la línea de trenes que separaba dos espacios y, curiosamente, los dejaba de espaldas, ocasionando graves problemas de comunicación», ha comentado.

«En aquel momento, la alcaldesa y yo reafirmamos la convicción de que las administraciones públicas no están para el desencuentro, sino para el encuentro, no para construir muros, sino para tender puentes. Esta pasarela es el símbolo claro de lo que pueden dar de sí las buenas relaciones y la colaboración inter-administrativa», ha dicho.

Subvención del Gobierno vasco

Las obras de la pasarela se retomaron en noviembre de 2016 con una subvención aprobada por el Gobierno Vasco cercana a los 1.800.000 euros. La semana que viene comenzarán los trabajos para instalar una puerta metálica en cada uno de los accesos al túnel, cerrándose, así, al uso vecinal, pero permitiendo el acceso para mantenimiento y limpieza, cuando sea necesario.

La construcción ha sido «compleja» debido a que se ha trabajado sobre el trazado ferroviario. El Ayuntamiento modificó el proyecto inicial con el objetivo de que las dos entradas a la pasarela fueran totalmente accesibles, por lo que se ha construido un ascensor en el Paseo del Ferrocarril -en el lado de Desertu-Berria-, que ha sido costeado con fondos de las arcas municipales.

La fase más «espectacular» de las obras se desarrolló durante el mes de julio, con la colocación de los tramos de la pasarela sobre los pilares; una maniobra para lo que fue necesario el uso de una grúa de 650 toneladas que levantase las dos estructuras, una de 33 metros y otra de 26 metros, que conforman la instalación.

La estructura cuenta con 60 metros de paso sobre las vías y la calle, que se han protegido con cristales, y está dotada de iluminación. Para crear el acceso desde la calle Murrieta se ha urbanizado la zona, con la instalación de nuevas luminarias, barandilla y bancos. En el lado de Desertu-Berria, se han creado dos accesos, uno mediante ascensor -el construido por el Ayuntamiento- y otro mediante escaleras y rampa.

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