El Correo

La carretera de Sopuerta a Muskiz registra más de cien accidentes en seis años

El último accidente grave en la vía fue a finales de diciembre y murió un joven de 23 años.
El último accidente grave en la vía fue a finales de diciembre y murió un joven de 23 años. / Luis Calabor
  • El vial, en el que un joven motorista perdió la vida a finales de diciembre, tiene línea continua y la velocidad limitada a 60

Rodeada de vegetación y salpicada sólo por unas cuantas casas en ambas márgenes, la carretera que une Muskiz con Sopuerta y Galdames es una de las preferidas por ciclistas y motoristas. También es una zona marcada por la siniestralidad. Entre 2010 y 2016, la Ertzaintza ha contabilizado 101 accidentes de tráfico en este tramo (principalmente entre los puntos kilométricos 22 y 25). El más grave de los últimos años fue el que le costó la vida a finales de diciembre a un joven motorista santurtziarra de 23 años, tras sufrir una colisión con un vehículo. En marzo de 2012 otro motorista, un sestaoarra de 35 años, también perdió la vida al salirse de la calzada.

El último accidente mortal se produjo en el punto kilométrico 25, junto a una placa que recuerda precisamente a otra víctima de tráfico de 2006. A unos cien metros del lugar de ambos siniestros se levanta la explotación ganadera de Miguel Gómez. Él reconoce que los accidentes en la zona son habituales. «La valla de la entrada la hemos tenido que cambiar un montón de veces, igual cuatro o cinco, porque los coches se iban hacia ella», explica.

Las causas son variadas. Entre Sopuerta y Muskiz hay unos cinco kilómetros de vía con sólo un carril en cada sentido y numerosas curvas cerradas y cambios de rasante. «Toda esta zona es raya continua. No se puede adelantar en ningún sitio y la velocidad está limitada a 60, pero a esa velocidad prácticamente no va nadie», denuncian los vecinos del Ventorro (Galdames), el barrio ubicado a mitad de trayecto y que es también un punto habitual de parada para los ciclistas. «Hace cuatro o cinco años pusieron un semáforo que va con un botón, pero aunque se ponga verde tienes que ir con cuidado porque alguno se lo pasa», añaden.

Los vecinos de la zona recuerdan que hace dos décadas la vía estaba en mucho peor estado. Sin embargo, sospechan que la mejora del firme podría haber animado a que algunos conductores vayan más rápido. «Esta carretera siempre ha sido peligrosa y seguirá siéndolo porque no hay sitio. Además de ciclistas, hay también muchos camiones», detalla uno de los residentes, José Antonio Otxaniz. Y es que para complicar más el tráfico, a las motos y los ciclistas, especialmente en verano, se les suma también la presencia de numerosos vehículos pesados procedentes de las canteras.

Contra una vivienda

Contra el exceso de velocidad ya se movilizaron en 2010 los vecinos de Santelices, Nesilla y El Pobal (Muskiz). Además de la falta de aceras, de las incorporaciones de caminos con escasa visibilidad y margen de maniobra, y de las curvas cerradas, han sido varios los casos de vehículos que se han salido de la calzada. El último que recuerdan en la zona de Nesilla fue un Land Rover el año pasado. «Se dio con la cerca y acabó del otro lado. Hemos tenido cantidad de accidentes porque la gente va lanzada. Sólo frenan cuando ven un coche parado y se creen que es de la Ertzaintza», denuncia Nerea, una vecina del barrio.

El caso más llamativo ocurrió a finales de 2011 cuando, con una diferencia de dos meses, dos vehículos se salieron en una curva en Pobeña y se empotraron en ambos casos contra la misma fachada de una vivienda unifamiliar. Para obligar a reducir la velocidad, en ese tramo se han colocado unos pivotes que separan ambos carriles.

Además de los vecinos que ejercen de peatones, los más expuestos son los numerosos ciclistas que frecuentan esta zona. «A veces tienes la sensación de que te la estás jugando», explican Endika Morcillo e Iván Méndez, dos santurtziarras aficionados a la bicicleta. Aunque ellos prefieren andar por la vía verde, las obras que el Consorcio de Aguas viene realizando en la zona les obliga en ocasiones a salirse a la carretera. En general, tienen la sensación de que los conductores cada vez respetan más la distancia de seguridad. «Aún así alguno pasa cerca y cuando no hay mucho arcén se pasa apuro», añaden.

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