El Correo

«Han entendido que trabajan con parte de la Historia de Bizkaia»

Los alumnos Juan Carlos, Andrei, Gorka y Jagoba, junto al profesor Koldo Gamboa
Los alumnos Juan Carlos, Andrei, Gorka y Jagoba, junto al profesor Koldo Gamboa / S. Llamas
  • Alumnos de Formación Profesional del centro San Viator restauran desde hace semanas piezas históricas del Museo Minero de Abanto

Andrei Manolache, Juan Carlos Martín y Jagoba Zuazabal están en el segundo ciclo de Mecánica, pero en las últimas semanas su trabajo ha sido casi el de unos arqueólogos. En lugar de montar y desmontar coches en los talleres del centro de formación San Viator, en Sopuerta, desde finales de noviembre estos jóvenes de 17 años se han afanado en restaurar un cabrestante de principios del siglo pasado. Para ello, han contado con la ayuda de Gorka Liendo, alumno de primero de mecanizado. Todo gracias al convenio de colaboración firmado en octubre con el Museo Minero de Abanto para devolver la vida a piezas industriales rescatadas por los voluntarios. «Se han involucrado en el proyecto porque han entendido que trabajan con algo que forma parte de la Historia de Bizkaia», destacó ayer el coordinador del departamento de automoción y supervisor del proyecto, Koldo Gamboa.

Desde que se firmó el acuerdo, la institución ha puesto cuatro piezas en manos de los alumnos de San Viator. Dos ya están prácticamente recuperadas. Al cabrestante le falta solo una capa de barnizado y antes se arregló un pequeño motor (en cuyo trabajo se involucró Iñigo Quintana, alumno de segundo en el Grado Superior de Automoción). Más adelante le llegará el turno a una bomba manual y a una de achique.

Todos los elementos han llegado muy dañados por el óxido, hasta el punto de que las partes mecánicas no se podían mover. Por eso ha sido necesario desmontarlas por completo, sanearlas y devolverlas a su estado original tras muchas décadas a la intemperie o sepultadas en antiguas galerías. «Son máquinas que han tenido distintas funciones. Antiguamente, en las minas las cosas se reutilizaban de una labor a otra”, recordó Jesús Mari Esteban, uno de los voluntarios del centro de Abanto que ayer visitó San Viator junto a sus colegas Floren Martínez y Miguel Ángel Cantero.

Generar conocimiento

También acudió la directora, Haizea Uribelarrea, que destacó que no sólo se están restaurando piezas de gran valor, también se está generando un conocimiento sobre su recuperación. «Se está dejando registro de todos los criterios de restauración para que se puedan utilizar los mismos métodos en el futuro», apuntó.

Aunque Andrei, Juan Carlos y Jagoba empezarán el próximo mes sus prácticas en talleres mecánicos de Sestao y Zalla, su trabajo con un cabrestante de hierro fundido que les saca cerca de 200 kilos de peso y prácticamente un siglo de edad no se les olvidará pronto. «Mi aitite trabajó en la mina Elvira de Galdames. Era ‘galguero’, se dedicaba a parar los vagones utilizando el freno, que se llamaba galga», explicó el último. Estos días él le ha enseñado en qué estaba trabajando: «Me ha dicho que le sonaba, que de esas piezas había en La Arboleda. Y también que si rompo algo, me cruje».

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