El Correo

El Rey Melchor también domina la lengua de signos

Mitxel Hernando encarna al monarca y atiende a los niños con problemas auditivos.
Mitxel Hernando encarna al monarca y atiende a los niños con problemas auditivos. / YVONNE FERNÁNDEZ
  • Mitxel Hernando, padre de una niña sorda, vuelve a encarnar a Su Majestad en Trapagaran para tomar nota de las peticiones de los críos con problemas auditivos

En la recepción de Sus Majestades los Reyes de Oriente esta tarde en el polideportivo municipal de Trapagaran (19.00 horas) también se hablará la lengua de signos. De nuevo, Melchor podrá atender a los niños con discapacidad auditiva y tomar buena nota de sus peticiones. Y es que bajo su poblada barba blanca estará Mitxel Hernando, un vecino de la localidad minera de 41 años que, por tercer año consecutivo, se presenta voluntario para el papel con el deseo de fomentar la integración y la participación en las fiestas de niños que, como su hija mayor, Mireya, sufren hipoacusia severa.

«Soy padre de una niña de 9 años que lleva implantes en sus oídos porque tiene problemas de audición y que, además, tiene dificultades para hablar ya que padece hipotonía muscular. Ella nunca se había acercado a este acto porque pensaba que no la iban a entender», lamenta Hernando. Por ello, ni corto ni perezoso, se metió en la piel de Melchor en vez de hacer de un intérprete entre los críos y Sus Majestades. «Se hace así en otros sitios, pero puede dar la sensación de ser un teléfono escacharrado. El niño piensa en si le habrá entendido bien el rey y en si le llevará lo que ha pedido o no. En cambio, si puede dirigirse directamente a él y éste le responde en lengua de signos le da ese plus que le convierte en mago», sonríe.

El truco de los guantes

De esta forma, se garantiza que los más pequeños puedan disfrutar de las fiestas en igualdad de condiciones. «Es una manera de integrar a estos niños y de visibilizar la discapacidad auditiva, que es un invisible, porque la silla de ruedas o el bastón sí se ven, pero los audífonos o implantes no», advierte Hernando, que también es presidente de Ulertuz, la Asociación de Amigos y Familias de Niños y Niñas Sordos de Bizkaia.

En años anteriores, este padre ha atendido a niños de Trapagaran, de Barakaldo y de otras localidades, además de a los compañeros de catequesis de Mireya, que acudieron un año a la recepción para practicar los gestos aprendidos en clase para poder comunicarse con ella. De todo ello guarda muchas anécdotas, pero ninguna tan emocionante como cuando, ya vestido de Melchor, le ha tocado recibir a su propia hija. En esos momentos, le ha tocado cambiar la voz y ponerse guantes para que la pequeña no le reconociera.

«Como sabe que a aita siempre le toca trabajar de tarde de las cabalgatas no sospecha. Evitamos las suspicacias de la niña y de su hermana pequeña, Lucía. Aunque este año estoy de vacaciones y no sé cómo mi mujer, Verónica, y yo nos las vamos a apañar para despistarlas», ríe.

¿Y el día que se den cuenta qué pasará?

Aunque me descubran seguiré haciéndolo porque solo por ver las caras de los críos merece la pena hacer este papel. Me siento muy afortunado.

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