TERCERA

2017, el año en el que el Sestao River regresó a Tercera División

Imagen de la primera plantilla en pretemporada, aún con Turrillas en el banquillo. / PEDRO URRESTI
Imagen de la primera plantilla en pretemporada, aún con Turrillas en el banquillo. / PEDRO URRESTI

El conjunto de Las Llanas deja atrás un curso negro y encara 2018 con la esperanza de volver pronto a la deseada categoría de bronce

SILVIA OSORIO SESTAO.

2017 no ha sido un buen año para el Sestao. Después de cinco temporadas en Segunda B, el conjunto de la Margen Izquierda regresó al barro de Tercera en lo que fue la crónica de un descenso casi anunciado. Tras la celebración del centenario, la campaña 2016/2017 se antojaba ilusionante, con la mente puesta en recuperar el buen tono y los objetivos ambiciosos de cursos anteriores, en los que el equipo llegó incluso a celebrar un campeonato de liga. Inolvidable. Pero la competición es dura, muy exigente, y con un recorte muy sangrante en el presupuesto, las cosas no marcharon según lo previsto.

Ya con Pablo Turrillas en el banquillo tras sustituir en diciembre de 2016 a Jon González, el curso arrancaba con mucha incertidumbre para los de Las Llanas. El técnico de Deba trató de enderezar el rumbo de un equipo que hacía aguas y no acababa de dar con la tecla, pero las consecuencias de la pérdida de jugadores importantes, que no se pudieron atar por falta de presupuesto, fueron letales. El club sestaoarra perdió patrocinadores importantes y las cuentas se redujeron de manera notable.

En 2016 el club redujo su presupuesto, por lo que no fue posible retener a jugadores importantes

Había que tirar con futbolistas de menor nombre, pero con juventud y proyección, que, en compañía de varios veteranos, tratarían de salvar los muebles en una categoría en la que fue difícil sacar a relucir las virtudes de la plantilla. El equipo se empleó a fondo. No tiró la toalla, con la esperanza de obrar el milagro a final de temporada y mantenerse en la división de bronce. Sin embargo, fueron demasiadas jornadas al acecho de la salvación y a la espera de que los rivales directos pincharan para escalar posiciones en la tabla.

Otro cambio de entrenador

Finalmente, se consumó la tragedia. Semanas antes del final de liga, ya se había dictado sentencia y el River era carne de Tercera División. Un momento doloroso para toda la familia verdinegra que, pese a la mala campaña del equipo, no dejó de arroparle. El descenso de categoría, sin embargo, no restó moral a un club dispuesto a todo en su nueva etapa en Tercera.

En 2016 el club redujo su presupuesto, por lo que no fue posible retener a jugadores importantesLos sestaoarras acabaron el año con una victoria en casa de la Real C y están a 2 puntos del cuarto puesto

Sin embargo, la maquinaria no acababa de carburar y ya en las primeras jornadas volvieron a asomar las dudas. A mediados de noviembre, Turrillas dijo basta con la intención de reactivar al equipo. Los cambios de entrenador nunca agradan, pues son síntoma de que algo no va bien. Llegó Ibon Etxebarrieta y el año 2017 ha terminado con victoria y a 2 puntos del play-off, aunque todavía queda mucho camino por recorrer y trabajo por hacer para que el objetivo del River esta temporada, ascender a Segunda B, no acabe esfumándose antes de tiempo.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos