El Correo

Alumnos de FP restaurarán una batería de piezas del Museo Minero en Abanto

El voluntario Floren Martínez y el profesor Koldo Gamboa revisan una pieza del museo.
El voluntario Floren Martínez y el profesor Koldo Gamboa revisan una pieza del museo. / S. LLAMAS
  • Un convenio con el centro de formación San Viator de Sopuerta devolverá la vida a parte de ese patrimonio recuperado por voluntarios

Al mismo tiempo que se forman, recuperarán y devolverán brillo al pasado de la comarca. Los alumnos de los Grados Medio y Superior del centro San Viator de Sopuerta participarán en labores de restauración y puesta en marcha de algunas piezas del Museo de la Minería del País Vasco, en Abanto. Ambas instituciones acaban de firmar un convenio de colaboración que se lleva gestando desde junio del año pasado y que se materializará definitivamente este mismo curso. «Hablamos de recuperar elementos de patrimonio industrial para los que hacía falta gente que supiera del tema. Necesitamos un conocimiento del taller», explicó la directora del museo, Haizea Uribelarrea.

Ambas instituciones ya han comenzado con la selección de piezas que serán puestas a punto por los alumnos de los ciclos de automoción, mecanizado, electricidad y de la unidad de chapa y pintura. En total, un centenar de estudiantes a partir de los 16 años colaborará en el proyecto. Ayer uno de los principales voluntarios del Museo Minero, Floren Martínez, revisaba las piezas candidatas para su restauración junto al responsable de las clases de automoción en San Viator, Koldo Gamboa.

Sonaban opciones como una bomba de principios de siglo o una trommel para el lavado del mineral. «Aparentemente está bien pero en estos momentos se encuentra estática, y pensamos que se podría conseguir que tuviera movimiento», detalló Gamboa. Martínez, junto a otros voluntarios, ya ha conseguido devolver a la vida este año una veintena de martillos neumáticos.

El responsable de automoción recordó que en las instalaciones de San Viator cuentan con equipos de los que carece el museo, como impresoras 3D, tornos y fresadoras. «Para los chavales va a ser muy interesante ver cómo su trabajo tiene una repercusión real. Están acostumbrados a tener que realizar una pieza y que luego acabe en la basura. Van a poder verlas en funcionamiento y esa es una de las cosas más atractivas que veíamos en este proyecto», añadió el profesor.

Fin divulgativo

El Museo Minero, con unas 3.000 piezas en su colección, marcará los criterios de intervención y proporcionará a los alumnos toda la documentación relativa al objeto que estos decidan restaurar. «Para elegir las piezas se tendrán en cuenta cuestiones como la antigüedad, el estado de conservación y la relevancia. Nosotros no tenemos esta maquinaria por coleccionismo, sino con un fin divulgativo», recordó Uribelarrea.

Los estudiantes, junto a los responsables de San Viator, también catalogarán cada trabajo en función de la dificultad que acarrea y podrán escoger en qué piezas emplearse o cómo afrontar el proyecto, que tendrá valor para su nota. «No van a hacer cosas que estén fuera de su trabajo de aprendizaje», tranquilizó Gamboa. De hecho la colaboración se enmarca dentro del programa TKgune del Gobierno vasco, que fija criterios de colaboración entre los centros de FP y las empresas o fundaciones.

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