El Correo

Una capa de polvo de coque de Petronor cubre parte de Muskiz

Partículas negras en un limón.
Partículas negras en un limón.
  • La sustancia, un derivado del petróleo que la empresa considera "inerte", se extendió por el barrio de San Julián a las cuatro de la madrugada

El municipio de Muskiz está de fiesta, pero ayer su barrio de San Julián amaneció teñido de un sombrío color negro. Una capa cenicienta, que según explicaron los portavoces de Petronor resultó ser polvo de coque de petróleo, cubría calles, coches, jardines, contenedores y hasta la cabina de análisis medioambiental del barrio. Los vecinos descubrieron este incidente a las ocho de la mañana y alertaron inmediatamente a las autoridades. Policía local y personal del Gobierno vasco se desplazaron hasta el núcleo minero para investigar un incidente que desató la indignación de los residentes.

Los representantes de la refinería confirmaron ayer que el suceso tuvo su origen en la planta. "En torno a las cuatro de la madrugada, con ocasión de la operación de corte programada en la Unidad de Reducción de Fuel Oil, se ha producido una súbita y puntual vaporización que, coincidiendo con un viento sur inusualmente intenso y cálido, ha depositado polvo de coque de petróleo tanto en las propias instalaciones como en el barrio colindante de San Julián", confirmaron. Tras informar de lo ocurrido a las autoridades competentes, advirtieron que este hecho no tiene más consecuencias que las originadas por la propia suciedad. "El citado polvo es totalmente inerte y no tiene otra afección que la estrictamente visual. En todo caso, Petronor se disculpa por las molestias generadas", subrayaron.

También el Ayuntamiento de Muskiz activó sus protocolos de actuación e informó del suceso a Gobierno vasco y SOS Deiak. "No recuerdo que se haya producido antes un caso como éste, pero la legislatura pasada sí hubo un episodio en el que cayeron bolitas de caucho en la zona de San Juan", rememoró ayer el alcalde, Borja Liaño. El edil también desplazó a los técnicos de Medio Ambiente hasta el barrio para que investigaran lo ocurrido.

Para los vecinos de San Julián, sin embargo, llovía sobre mojado. Ayer una docena de testigos mostraba a la técnico del Gobierno vasco la suciedad que cubría vehículos, una zona de juegos infantiles y los árboles frutales. "¿Podremos comernos las fresas y los tomates que habíamos plantado?, ¿hasta qué punto esto nos afecta a la salud?", interrogaban. Mikeldi Gómez había pasado la noche con la ventana abierta y temía haber respirado el producto. "Lo peor no es eso, lo peor es que también la tenía abierta mi hijo de dos años", lamentó.