Luz, vistas singulares y mucha cultura en Romo

Varios usuarios analizan los contenidos en el espacio de la videoteca de la nueva RKE./pedro urresti
Varios usuarios analizan los contenidos en el espacio de la videoteca de la nueva RKE. / pedro urresti

La nueva RKE asombra a los primeros usuarios por su amplio y luminoso interior y su espectacular exterior

TXEMA IZAGIRRE

Sorpresa y admiración expresaban las caras de la mayor parte de las personas que visitaron ayer, en la jornada inaugural, los más de 5.500 metros cuadrados repartidos por las seis plantas la Romo Kultur Etxea (RKE). El edificio, en el que se han invertido ya más de 8 millones de euros, atrajo a cientos de personas en su puesta de largo y no dejó indiferente a nadie. «¡Hemos vuelto a la luz!», exclamaba Rosa María Sánchez, que recibió su primera clase de manualidades en las nuevas instalaciones. Ella, junto a Marian Prieto, había comenzado el curso en la anterior y sombría aula del cultura de este barrio getxotarra. «Aquello era como un sótano», aseguraban. «En cambio ésta es preciosa, amplia, con mucha luz, una amplitud inmensa. Nos encantan la claridad y las vistas», confesaban con una sonrisa en la cara.

Y es que uno de sus aspectos más destacado son las vistas que ofrece a las personas que están en su interior. Los vestíbulos para sentarse coinciden frente al escaparate de cristal transparente que da al hall y «se asoma a las calles de las casas baratas», algo que ofrece un mirador transparente de la esencia histórica de Romo, como destacó Jorge Magdaleno, arquitecto responsable de la obra de la Romo Kultur Etxea.

A los expertos en el diseño y construcción de edificios el nuevo equipamiento cultural de Getxo no les dejaba indiferentes. «La escalera tiene un aspecto estupendo. Está muy bien diseñada», resaltó Félix Íñiguez de Onzoño, prestigioso arquitecto bilbaíno nacido en 1922 y quien resaltó la conjunción entre el interior y ese exterior simbólico con dos pieles de acero corten.

A los técnicos municipales les ha impactado ese exterior de acero de aspecto oxidado con aristas caprichosas que simboliza los acantilados de La Galea. Esa piel deja pasar la luz justa y en el interior tan solo se encienden algunos focos porque es un edificio sostenible, que aprovecha la claridad del día.

En cuanto a la labor fundamental de este centro cultura, ayer se abrieron los primeros servicios -euskaltegi municipal, bibliotecas, gazteleku, sala de exposiciones, talleres del Aula de Cultura y salas de ensayo-, mientras que «el resto de servicios e instalaciones se irán abriendo al público de forma paulatina durante los próximos meses», advirtió el alcalde, Imanol Landa. Las obras, mientras tanto, continúan en el exterior de la plaza Santa Eugenia donde prosigue el acondicionamiento de la plaza y su entorno con la próxima incorporación de los columpios correspondientes.

La nueva RKE cuenta también con un espacio para los más pequeños que ayer recibió los primeros aplausos. «Está separada la zona de bebés. Todo está súper ordenado y la usaré mucho, porque me parece muy importante que los niños vayan a la biblioteca», resaltó Icíar del Río, mientras su hijo de dos años disfrutaba de la bebeteca.

Los políticos del gobierno local no podían esconder su satisfacción ayer al ver la reacción de los primeros visitantes. «Es un espacio multidisciplinar e intergeneracional, realizado por arquitectos getxotarras, donde infancia, juventud y tercera edad ocuparán un mismo espacio para compartir proyectos». Las autoridades locales están convencidas de que «es otra prueba de revitalización del barrio».

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