Los tenistas del Fadura sueñan con alcanzar el ascenso a Primera División

Los tenistas posan en Fadura. / GABRIEL CUESTA
Los tenistas posan en Fadura. / GABRIEL CUESTA

El club disputa hoy en Alicante la final-four por equipos y podría acceder a una categoría en la que juegan Ferrer, Almagro y Verdasco

GABRIEL CUESTA GETXO.

El Fadura quiere hacer historia en el tenis vizcaíno. La entidad de Getxo tiene la oportunidad por segundo año consecutivo de ascender a Primera División, la máxima categoría masculina por equipos a nivel nacional. El escenario será Alicante hoy, donde el club se enfrentará al Lleida en una final-four que completan Alicante y Ontinyent. Si eliminan a los catalanes, se enfrentarán al vencedor del otro duelo para tratar de proclamarse campeones de Segunda y, por tanto, subir.

En Primera solo militan ocho equipos, que cuentan en su plantilla con tenistas profesionales como Ferrer, Almagro, Verdasco... Jugar «contra esos monstruos» sería una hazaña para un club amateur en el que «todos los jugadores son de la casa», remarca el entrenador, Óscar Viana. «Esto es un sueño. Todos los chicos son de Getxo», apunta el técnico, que recuerda que «el Fadura ha sido el único club en Segunda en los últimos 30 años en Euskadi». El equipo ha accedido a la fase final después de proclamarse campeón de un grupo en el que tenía como rivales a Manresa, Murcia y Reus. «Vamos a Alicante con mucha ilusión. Sabemos que todas las eliminatorias están muy igualadas», apunta. El título, según explica el preparador, «no tiene recompensa económica, es pura satisfacción deportiva». Además, «si consigues subir te bajan a patadas porque están todos los 'top'», bromea.

«Cualquier cosa»

En cada eliminatoria se disputarán cinco partidos individuales y dos de dobles. No todos los jugadores de la plantilla -un total de 14- participarán en el torneo; solo seis o siete serán los elegidos. El primer escollo para lograr el campeonato será el Lleida. «Conocemos a casi todos sus tenistas, es un equipo compacto», analiza Manu Goikoetxea, el más veterano del vestuario con 35 años. «No hay ningún punto decidido y puede pasar cualquier cosa». Otro hándicap es la superficie de juego. El anfitrión, en este caso el Alicante, ha decidido que se dispute en tierra batida. «Ahora estos días entrenamos en tierra para aclimatarnos», explica el tenista. El pasado curso disputaron la final en Zaragoza, donde perdieron ante el Casablanca. «No diría que esta vez queremos quitarnos la espina, porque el año pasado el rival fue justo vendedor», apunta otro de los integrantes de la plantilla, Iñigo Santos.

Fotos

Vídeos