Técnicos forales analizan la afección del derribo de los edificios desalojados de Altzaga

Los edificios desalojados languidecen en el corazón del barrio. /  A. R.
Los edificios desalojados languidecen en el corazón del barrio. / A. R.

Las tareas, encargadas hace dos meses a una constructora que se quedará con el solar de Tartanga, arrancarán a principios de 2018

IÑIGO SÁNCHEZ DE LUNA ERANDIO.

El derribo de los inmuebles situados en el corazón de Altzaga, de los que más de 66 familias tuvieron que ser desalojadas hace más de una década porque una obra anexa de la constructora Abaroa causó daños estructurales a sus viviendas, está en su fase final. La 'operación laberinto' o la demolición de los edificios y la construcción de 113 pisos en los que vivirán los desalojados fue adjudicada hace justo dos meses por la sociedad foral Azpiegiturak a la contrata Construcciones Murias, S.A. Ahora, los técnicos realizan el protocolo de grietas que acompaña a este tipo de operaciones urbanísticas, analizando si los inmuebles aledaños cuentan con algún daño estructural antes del inicio de las obras para calibrar la afección que tendrá el tajo. La operación de demolición será compleja y la contrata deberá actuar con sumo cuidado para no generar daños a los inmuebles cercanos y si los produjera, hacerse cargo. Precisamente, fue la excavacación en el solar anexo la que causó daños irreversibles en la manzana quer ahora se va a derribar. Y es que el barrio de Altzaga está levantado sobre un humedal.

Para extremar las precauciones, el protocolo se ha extendido a otras comunidades algo más periféricas del meollo del tajo. De manera paralela, los técnicos también están trabajando en la reordenación del tráfico de la zona, para paliar en lo posible las afecciones que un proyecto de esta envergadura puede generar en pleno centro de Erandio, y la ubicación más idónea de la planta de machaqueo donde se triturará los escombros para su posterior traslado a un vertedero autorizado.

Una vez culminadas estas labores preliminares, Construcciones Murias tendrá vía libre para comenzar el derribo de las edificaciones afectadas, que «tendrá lugar a principios del próximo año», según confirmaron desde Azpiegiturak, la sociedad foral que asumió la responsabilidad de dar una respuesta definitiva a los afectados, que siguen residiendo en viviendas de alquiler o en casas de familiares a la espera de ocupar sus nuevas residencias 27 meses después de que comiencen los derribos.

Garantía de cuatro años

A cambio de demoler los pisos dañados y levantar 113 en este lugar, Construcciones Murias se quedará con un terreno de 20.000 metros cuadrados junto al polideportivo de Altzaga. Su oferta fue la más ventajosa y ofreció una garantía de cuatro años una vez recepcionados los trabajos. Por otro lado, la Administración deberá sufragarle la diferencia entre el coste de la obra (10,8 millones, sin IVA) y el precio por el que ha acordado la compra del solar (9,4 millones, también sin este impuesto). Y en Tartanga podrá edificar hasta 400 pisos, tasados y de VPO. Esta parcela calificada en un principio como terreno deportivo y zona verde fue cedida por el Ayuntamiento para hacer viable esta compleja operación urbanística. El traspaso no ha estado libre de críticas porque terminará con «el único pulmón verde del barrio». Colectivos como Tartanga Berdea asumen que todo el municipio «tenga que pagar las chapuzas de una empresa privada que se ha ido de rositas» por solidaridad con los desalojados, pero creen injusto que «este pago se realice con el único terreno para zonas deportivas que tenemos en Altzaga».

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