«Es un sueño hecho realidad»

Los tenistas llevan siete años jugando juntos y presumen de estar «muy compenetrados». / ENDIKA MARTÍNEZ

Iñigo Torre y Mikel López se confirman como sólidas promesas al imponerse en el Campeonato de España de dobles de Jolaseta

IÑIGO SÁNCHEZ DE LUNA GETXO.

La pareja formada por los jugadores Iñigo Torre y Mikel López se ha proclamado campeona de España en dobles tras vencer a los madrileños Diego Le Gal y Alejandro Moro en el torneo de promesas celebrado en las pistas de Jolaseta. Así, los jugadores del CT Fadura escriben su nombre en un palmarés en el que hay ilustres como Manolo Santana, Rafael Nadal o Juan Carlos Ferrero. Uno de los 'secretos' de este éxito son los siete años que llevan jugando juntos . «Es mucho tiempo y estamos muy compenetrados», asegura el getxotarra Iñigo Torre, de 18 años, que reconoce que «no nos podíamos imaginar llegar a la final y encima ganarla» debido a la calidad de los rivales. Antes del campeonato «siempre estábamos bromeando con nuestro entrenador Óscar Viana, diciéndole que este año ganábamos. Y al final ha sido verdad. Es un sueño hecho realidad», expuso.

Torre comenzó a practicar con la raqueta a edad muy temprana. «Empecé con seis años en Laredo con mi aita y mi hermano y al año siguiente me apuntaron en la Escuela de Tenis de Fadura. Y hasta ahora. Con mucha ilusión y constancia para subir paulatinamente el nivel».

El tenista getxotarra emprenderá ahora una nueva aventura al marcharse en agosto a estudiar becado a Estados Unidos para «poder seguir entrenando a alto nivel». Una experiencia no exenta de incertidumbre y motivada por el escaso apoyo público a este deporte. «Aquí no facilitan nada a la hora de entrenar, ni en el aspecto económico. No nos dan nada», se lamenta. Todo lo conseguido es fruto de «nuestro esfuerzo, el del club y el de la familia», dice.

«Ante nuestra gente»

Torre tiene una trayectoria muy similar a la de su compañero, un año menor, que con la edad de cinco años comenzó a dar sus primeros raquetazos en Barrika, donde «íbamos a jugar al frontón y a la pista de tenis de la urbanización de mi tío». De ahí dio el salto al club existente en esa localidad costera, «hasta que con diez años me apuntaron a la Escuela de Fadura, donde comencé a entrenar más en serio» y a desarrollar una prometedora carrera. López reconoce que «hemos ido de menos a más en el campeonato. Empezamos algo nerviosos pero poco a poco nos fuimos asentando». El título viene a resarcirles de las dos finales del Campeonato de Euskadi absoluto que se les había «escapado». Ser campeones de España suena muy bien, reconoce, pero lo mejor, a su juicio, es que lo han merecido «ante nuestra gente en las pistas de Jolaseta, donde llevamos jugando toda la vida».

López, vecino de Leioa, no cree que con la marcha de su compañero vaya a romperse la pareja deportiva. «Iñigo volverá en verano, que es cuando se disputan la mayoría de los torneos. La única diferencia es que cada uno entrenaremos por separado», concluye. Su ilusión es la de seguir escalando en el tenis. «Ir paso a paso, con el objetivo de llegar lo más alto posible», reconoce.

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