Roban dos comercios y fuerzan otros cuatro en una noche en Erandio

Los establecimientos se encuentran en el centro de Altzaga y Astrabudua. Los afectados se quejan de la falta de presencia policial en la zona

IÑIGO SÁNCHEZ DE LUNA

Jamones y 500 euros. Ese es el botín que una banda de ladrones se llevó de la Carnicería Jon, ubicada en la calle San Agustín Plaza de Erandio. Este fue uno de los seis negocios asaltados en la madrugada del pasado sábado en el municipio, cinco de ellos en Altzaga y un secto en Astrabudua. Pero, además junto al robo hay que sumar los daños sufridos en los establecimientos con persianas rotas que han tenido que ser sustituidas por sus propietarios.

Esa noche fruterías, degustaciones, farmacias o panaderías, con mayor o menor fortuna, fueron objetivo de una banda que en la madrugada del pasado sábado campó a sus anchas por los barrios de Altzaga y Astrabudua. Y es que desde fuentes policiales atribuyen la autoría de estos hechos a un mismo grupo de personas.

Tampoco se libro de la indeseada visita de estos ladrones, la Frutería Pino, situada en la calle Tartanga. De allí se llevaron el dinero de la caja registradora, aunque no ha trascendido la cantidad robada.

Los cacos también intentaron entrar a otros cuatro negocios pero no pudieron forzar su acceso. Uno de los dueños de estos establecimientos criticaba ayer con dureza la sucesión de robos e intentos de robos en el centro de Altzaga en una misma noche sin que la policía se percatase, pese a contar el barrio con dos comisarías, una de ellas muy céntrica. «La situación es de desprotección absoluta porque hay muy pocas patrullas a la noche. Lo que no se explica es cómo en una noche pueden romper seis persianas en pleno centro de Erandio y nadie oiga nada», clamaba.

«Gran extensión»

El concejal de Seguridad Ciudadana, Arrizen Monasterio, por su parte, destacó el «carácter aleatorio de este tipo de oleadas de robos. Hoy están en Erandio y mañana en otro sitio». Y añadió que en el caso de Erandio «la gran extensión del municipio con la existencia de dos núcleos grandes de población dificulta aún más la actuación de la Policía Local». Arrizen destacó la «coordinación», existente entre la guardia urbana y la Ertzaintza.

El concejal detalla que este tipo de delitos se caracterizan por «la rapidez. Intentan forzar la persiana y en caso de no poder enseguida se trasladan a otro objetivo cercano». Por el ‘modus operandi’, todo apunta a que «vuelven a ser otra de las bandas de extranjeros que operan en nuestro territorio».

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