«Queremos seguir aquí otros 25 años»

Un camarero del Cubita extiende los toldos de la terraza. / IÑAKI ANDRÉS
Un camarero del Cubita extiende los toldos de la terraza. / IÑAKI ANDRÉS

El fin de la concesión del restaurante del molino de Aixerrota preocupa a los gestores del Cubita de Getxo. Participarán en el concurso municipal para dar continuidad al negocio

TXEMA IZAGIRRE GETXO.

El plazo de la concesión de la explotación del restaurante del molino de Aixerrota caduca en diciembre, así que los dueños del Cubita, que le han dado vida con su clientela durante los últimos 25 años, temen decir adiós al negocio que han construido durante generaciones. Su álma máter, José Luis Martínez , ha formado toda una saga en cuyos miembros no falta el orgullo y la ilusión de seguir dando el mismo servicio en este lugar emblemático de Getxo. El monumento, un estandarte de la costa, dejó atrás el olvido en el siglo XX, cuando esta familia lo convirtió en un establecimiento hostelero. Actualmente, 28 trabajadores se ganan el pan en el molino.

Martínez, ya retirado, es toda una institución en el gremio tras seis décadas de oficio. Primero tuvo el Cubita del Puerto Viejo, otro bar-restaurante situado en el parque cercano al estacionamiento de ese barrio, en el que los camareros llevaban chaquetilla y pajarita.

Pero había que derruir ese edificio, así que presentaron su propuesta para ponerse al frente de Aixerrota a principios de la década de los noventa. Entonces era un edificio en mal estado, que el Ayuntamiento esperaba recuperar con el gancho de una explotación a largo plazo tras comprarlo en 1955 por 25.000 pesetas , equivalentes en la actualidad a 150 euros. En un cuarto de siglo pasan muchas cosas, pero el tiempo es implacable y la adjudicación ha tocado a su fin sin que los Martínez hayan perdido un ápice sus ganas de continuar. Ahora, el Consistorio sacará a concurso la explotación del local y esperan volver a quedarse con ella. El anuncio se publicará en breve en el boletín oficial de Bizkaia y los interesados tendrán un mes desde entonces para postularse como gestores. «Lo cogimos hace 25 años y queremos seguir otro tanto», lanza Susana Martínez, la hija de José Luis. Ella sigue el patrón marcado por su padre en el desaparecido restaurante del Puerto Viejo, donde ya estuvo trabajando durante tres años.

«Creo que hemos cumplido en todos los aspectos con lo que quería el Ayuntamiento para Aixerrota, donde la clientela es una gozada», apunta. Su padre aún va allí a ver cómo marcha el negocio y a disfrutar con la charla de los clientes, mientras su nieto -Borja Ramos, hijo de Susana- ya trabaja allí desde hace cuatro años. Los Martínez pusieron pronto acento cultural a aquel molino en el que «hicimos una gran inversión». Según recuerda, pusieron en marcha una galería de arte en el torreón. Allí organizaban exposiciones. Su aspiración actual es realizar obras para poner a punto este espacio y darle un uso cultural y artístico durante la próxima década. Ese es el plazo estipulado en la nueva adjudicación que ha sacado a concurso el Ayuntamiento.

El «trofeo» municipal

Este molino de viento se construyó en 1727 por la etapa de sequía que afectó a Bizkaia. Había mucho grano de maíz que moler y muchas muelas paradas porque los ríos bajaban con escaso o nulo caudal. Edmund O'Shea eligió este emplazamiento, donde los vientos entran con gran fuerza por el mar. Las lluvias regresaron y Aixerrota se dejó de emplear con esa finalidad.

Antonio Arteaga vivía en 1798 de esta construcción en la que se elaboraban harinas finas de maíz que se usaban para hacer el talo. Aixerrota es bien diferente de los molinos manchegos porque aquellos son cilíndricos y los del territorio histórico tienen forma de cono truncado. Consta de dos plantas, con un semisótano de unos 266 metros cuadrados y una baja de unos 370 útiles. Allí están el restaurante y la cafetería, que cuentan con una terraza exterior. El torreón tiene una superficie de unos 77 metros cuadrados. Su simbolismo para Getxo está fuera de toda duda, porque es la figura empleada por parte del Ayuntamiento en trofeos y láminas.

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