Punta Begoña se «limpia» de grafitis

La retirada de las pintadas ha permitido descubrir los magníficos azulejos que se escondían detrás.
La retirada de las pintadas ha permitido descubrir los magníficos azulejos que se escondían detrás. / PEDRO URRESTI

Las visitas guiadas al monumento de Getxo explicarán este mes las técnicas seguidas para devolver el esplendor a las baldosas

TXEMA IZAGIRRE

El grafiti puede elevarse a arte u obra de puro vandalismo. En Punta Begoña ha sido la última opción porque los gamberros cubrieron durante años con pintadas de poca monta los azulejos andaluces que embellecían las paredes. A ese nefasto efecto se le han sumado los daños colaterales del aire salobre y contaminado del Abra. Dos factores que han llevado a los expertos de la UPV a experimentar con decapantes para sacar a la luz la riqueza de unas cerámicas andaluzas de calidad similar a las colocadas en lugares como el Café Iruña, de Bilbao. Precisamente este tema es el que se explicará en las visitas guidas previstas para el mes de julio a las galerías diseñadas y construidas por el arquitecto Ricardo Bastida en 1919.

¿Qué efecto han tenido los grafitis? «En las juntas es donde más impacta porque la pintura puede ir corroyendo la argamasa y como consecuencia puede ocurrir que se debiliten las juntas y las cerámicas caigan», explica Idoia Madariaga, investigadora del equipo de Bellas Artes que participa en el proyecto de recuperación científica del monumento. En los otros azulejos el problema es estético. «Se tapan y se afean sus decoraciones». En el caso de las galerías, las cerámicas de las columnas exteriores son las más expuestas. Aparte de estar cubiertas con grafitis, sufren los impactos ambientales procedentes del mar o la contaminación, por mencionar un par de ellos. Las del interior están más protegidas y los efectos del entorno les afectan menos. Otro factor degradante han sido las calcificaciones, que son las películas de cal que cubren las decoraciones de los azulejos debidas a la disolución de morteros, muros y columnas.

Castas en el laboratorio

Para quitar el entuerto creado por las pinturas se han utilizado decapantes. Pero la cosa no ha sido tan fácil. Primero ha habido que hacer catas en laboratorio. Hicieron pruebas en 100 baldosas reproducidas con materiales y colores similares, lo que los expertos llaman «probetas». Madariaga puntualiza que han recurrido a «un proceso de prueba y error hasta dar con el producto más adecuado, aquel que es eficiente, pero respetuoso con las cerámicas y con las personas que lo deben aplicar».

Empezaron por los menos agresivos. «En laboratorio se descubrió que el color más complicado de limpiar es el plateado, debido a algunos los elementos (como el aluminio) que componen las tintas», explica. Para tomar parte en las visitas guiadas, de 50 minutos, hay que inscribirse previamente en la web del Ayuntamiento de Getxo o a través del teléfono de la Oficina de Turismo, el 94 491 08 00.

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