El premio al mejor vermú de Bizkaia se queda en Getxo

Salvini realiza una demostración en su local hostelero, situado en la plaza San Nicolás. / MANU CECILIO
Salvini realiza una demostración en su local hostelero, situado en la plaza San Nicolás. / MANU CECILIO

El italiano Andrea Salvini, somelier del restaurante Nikkou de Algorta, gana el certamen con un combinado dedicado a su abuelo

I. SÁNCHEZ DE LUNA GETXO.

Trasladarse al norte de Italia saboreando un cóctel, sin salir de la provincia. Esta fue la arriesgada idea con la que el coctelero italiano Andrea Salvini ganó el último Concurso de Vermú de Bizkaia. Para ello, lo ideó utilizando únicamente «licores de esa zona de mi país como Cinzano Rosso, Campari, Maraschinoo Amaro», explicó el barman y somelier del restaurante japonés Nikkou, ubicado en la plaza de San Nicolás de Algorta. La combinación lleva el nombre de 'Carmelo' «en homenaje a mi abuelo, que siempre se paraba en un bar a tomar un vermut cuando salía a pasear conmigo», recuerda emocionado. Eran momentos mágicos, cuando le rodeaba una suerte de aura muy glamourosa, cuando era un trabajador, evoca Salvini. En el certamen tomaron parte 60 locales de todo el territorio, de los que seis llegaron a la gran final. «Al final tuve la suerte de ganar frente a grandes profesionales del sector», explica. La recompensa es la posibilidad de una 'masterclass' en la academia Campari de Barcelona, la más prestigiosa de España.

La fórmula

«Me hace mucha ilusión poder ampliar mi formación en un centro de esas características», resalta. Este premio se une al otorgado por la Asociación de Barmans de Bizkaia y el accésit a la mejor técnica obtenido en la pasada edición del Concurso de Gin- Tonic de Bizkaia. Salvini está inmerso ya en la preparación de la nueva fórmula con la que se presentará de nuevo. «Será una mezcla espectacular donde combinaré el monte y la mar que rodean nuestra provincia», asegura. Salvini apostó hace siete años por dejar la Toscana para trabajar en Euskadi. Al principio, fue un periplo difícil. Trabajó en algunos locales de Bilbao. Pero su rumbo cambió cuando Tomás Pizarro, propietario del Nikkou y con el que había coincidido, le «fichó» para el restaurante algorteño.

Su pasión por combinar sabores le viene desde bien pequeño. «Con 17 años comencé a trabajar en una cafetería y me enganchó este mundo». Desde esa época no ha parado de investigar en coctelería, importando algunos combinados internacionales y creando otros nuevos. «Primero junto los sabores en mi imaginación, pienso los ingredientes que puedo utilizar y, finalmente hago muchas pruebas hasta que doy con la fórmula que busco», explica. Otro de sus 'amores' es la enología, por lo que recientemente ha obtenido el título de somelier y especialista en catas y maridaje. «El vino es todo un mundo mágico». En la carta que ofrece a sus clientes incluye caldos japoneses, chilenos e italianos junto a los de denominación de origen nacional como Rioja.

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