Plentzia alumbra el cine en miniatura

Pardo prepara una escena nocturna del corto./ EL CORREO
Pardo prepara una escena nocturna del corto. / EL CORREO

Ander Pardo, vecino de la localidad, estrena en la villa un corto de acción grabado en la comarca y protagonizado por figuras de juguete

GABRIEL CUESTA PLENTZIA.

Se oyen fuertes pisadas, el suelo tiembla y, de golpe, el estruendo del ensordecedor rugido de un tiranosaurio deja sin aliento a dos tripulantes abandonados a su suerte en una playa de la Margen Derecha después de que su helicóptero haya chocado contra un pterodáctilo. No hay nada que temer. El carnívoro solo mide unos palmos y ambos hombres resultan ser dos muñecos. Así comienza ‘Overrun’, el original cortometraje del plentziarra Ander Pardo. Dura algo más de media hora y está grabado en La Galea, la ría de Plentzia y las playas de Arrigunaga o Muriola. Su autor lo presentará a los vecinos de la villa marinera a las 19.00 horas de mañana en Goñi Portal y a los de Gorliz a las 19.00 horas del día 24, en Sertutxena.

El corto está acabando de ser editado a falta de introducir la banda sonora. Sin embargo, hay que remontarse a 2006 para conocer el origen de esta idea. A Pardo se le ocurrió imitar una de las grandes producciones de Hollywood de los años noventa, ‘Parque Jurásico’, pero exclusivamente con juguetes. Grabó una pieza de diez minutos, que ahora ha ampliado y mejorado. Porque desde que jugaba de pequeño en el jardín de su casa ha querido «producir una película solo con muñecos». «Es que el cine de fantasía me gusta mucho. Para los efectos especiales me basé en los utilizados en esa época en Hollywood. Los planos, sonidos… todo es igual», dice.

Para las escenas con explosiones o golpes, Pardo ha usado pequeños trucos muy eficaces. Por ejemplo, la sombra del dinosaurio que se refleja en el helicóptero durante una escena es el propio juguete expuesto a un foco de luz. «Para los sonidos hice una edición parecida a la que se hizo en Parque Jurásico. Se basa en fusionar un montón de ruidos para que se oiga realista», apunta.

La banda sonora, creada por el italiano Walter Beltrami, es también fundamental. Otro reto era dotar de sentimiento a las inexpresivas caras de los protagonistas. Jugó un papel importante el doblaje de la voz, que les «dio humanidad». También los movimientos ayudan a dar vida a esas dos piezas inertes. Imitando los impulsos que produce el cuerpo al reírse para mostrar alegría, o dejándolos quietos para reflejar tristeza. «A pesar de tener siempre la misma cara, parece que lloran o ríen», recuerda el plentziarra. Pardo ha conseguido transmitir todo eso a los espectadores. «La gente tiene hasta miedo. Se emocionan con los personajes», asegura.

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