Txelo Ezkerra: «Tal era la pasión de Luis Mari que pintaba hasta las tribunas»

Txelo, después del saque de honor. / P. URRESTI

I. SÁNCHEZ DE LUNA ERANDIO.

Unas gafas negras para ocultar sus emociones fueron el único 'escudo' protector con el que Txelo Ezkerra -viuda del exjugador, exdirectivo y expresidente de la S.D. Erandio Club, Luis Mari Zuazo 'Txolo', fallecido en 2015-, saltó ayer al campo de Ategorri para realizar el saque de honor en el partido que conmemoraba el cincuenta aniversario de este terreno de juego, el único de titularidad privada de Bizkaia «Ha sido maravilloso. Estoy muy agradecida al club por acordarse de Luis Mari en una fecha tan especial para el Erandio».

- ¿Qué le ha pasado por la cabeza?

- Muchísimos recuerdos, como el día de la inauguración, partidos especiales, como cuando el Erandio jugaba en Segunda B, o algunos desplazamientos con el equipo. Han sido momentos muy buenos, acompañados por otros que no tanto.

- ¿A cuáles se refiere?

- Luis Mari vivía tanto el Erandio... y no sabía perder. Si eran derrotados, venía a casa muy enfadado, y hasta tocando el timbre se le notaba que habían perdido. Incluso se iba a la cama sin cenar (risas).

- Ha sido toda una vida relacionada con este club.

- ¡Y tanto! Comenzó como jugador, aunque estuvo poco tiempo y luego ejerció diversos cargos en la junta directiva, incluido el de presidente, durante 50 años.

- ¿Hasta dónde llegaba su pasión por el Erandio?

- No le digo más que se dedicaba a pintar las tribunas. Quería pintar hasta las banquetas del baño blancas con las patas azules. Y cuando se jubiló, pasaba las mañanas en Ategorri, comía, y por las tardes se marchaba a la sede para realizar tareas administrativas.

- ¿Cómo se llevaba en casa esa dedicación al fútbol?

- Era muy feliz con lo que hacía. También era socio del Athletic, pero cuando perdía no venía a casa con las mismas sensaciones. Era adoración lo que sentía por el equipo de su pueblo y, además, venía de una saga muy vinculada con el club. Su padre y hermano también han sido presidentes en diferentes épocas. Y compaginaba esta adoración con el amor a la familia, era un gran marido y un gran padre.

-¿Cómo recuerda la inauguración de Ategorri?

- Fue un día imborrable. Teníamos un campo propio y eso nos emocionaba a todos. Estuvieron Iribar y Koldo Aguirre.

- ¿Y no le da un poco pena ver como está ahora?

- Todos nos vamos deteriorando. No debemos olvidar que han pasado cincuenta años. Pero me pueden más los recuerdos bonitos.

- ¿Es usted futbolera?

-Soy muy futbolera. Mi primer equipo es el Erandio, después el Athletic y como jugador me quedo con Messi. Me encanta.

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